2º LIBRO - Pasado y Presente __ PARTE 2: El Descubrimiento __
Aprovechando que Brey se había puesto a hablar con Pipi, preguntándole sin parar que le contara todo lo que sabía a pesar de que este le pedía que esperara a que llegaran los taimu, Yako se acercó a Neuval, el cual seguía comprobando algunas cosas en el mapa de su móvil.
—Maestro. Pase lo que pase y diga lo que se diga en esta reunión… ¿puedo hablar contigo después a solas?
Neuval levantó la vista de su móvil y miró sorprendido al chico, captando ese matiz en su voz. También observó que Yako miró por una fracción de segundo a Brey.
—¿Ha ocurrido algo grave? —murmuró seriamente.
—Ha estado a punto de ocurrir —asintió Yako—. Creo que por ahora está bien. Pero… también… ha sucedido algo inesperado conmigo… En parte es lo que ha evitado el problema y todavía lo evita, pero no estoy seguro de si debo seguir… conectado… por… —Yako se dio cuenta de que Neuval, obviamente, no tenía ni idea de qué estaba hablando ahora—. Luego lo hablamos con más calma.
Neuval le posó una mano en el hombro y le asintió con la cabeza.
«No puedo creerlo…» pensaba Cleven, dolida. «Yako conoce a mi padre… ¿desde cuándo? No parece que sea desde hace poco… ¿Me han estado mintiendo todos?». Las sorpresas estaban lejos de cesar, porque en ese momento se abrió la puerta del local y entraron siete personas más.
«¿¡Qué demonios!? ¿¡Denzel!? ¡Mi profesor! ¿¡Por qué él…!?» colapsó Cleven, pero tuvo que volver a hacer un gesto de disimulo cuando los recién llegados observaron a su alrededor tras cruzar la puerta, por si acaso. Fingió que miraba a la calle a través de la sucia ventana de su lado, todavía apoyada en su mano como con aire aburrido, a pesar de que respiraba a toda velocidad.
«Ha venido con la anciana Agatha… Agatha me reveló el otro día cuando me invitó a comer a su casa que Denzel es su nieto. Si van a tratar el asunto de Clover, entiendo que Agatha haya venido aquí, pero ¿por qué ha venido Denzel también? ¿Y esas otras cinco personas que van con él? Un momento… ¿¡Ese tipo fortachón de ahí no es el mismo que apareció en la cafetería de Yako el pasado martes, que casi lo atropelló un coche!?».
Denzel fue el único de ellos que nada más pasar por la puerta caminó directo hacia Pipi.
—¿¡Dónde están!? ¿¡Adónde se las han llevado!? —se le oyó gritar, agarrando a Pipi de los hombros, ansioso.
—Por favor, Denzel, deja que lo hablemos todo por orden —le pidió el madrileño—. Es más complicado de lo que creíamos. Y creemos que está relacionado también con el secuestro de Clover —añadió, señalando con un gesto a Brey, que estaba ahí con ellos.
—Raijin… —lo miró Denzel con pesar, calmando sus nervios—. Agatha me lo ha contado, lo siento. Entiendo que se llevaran a mis hijas por intereses del nudo latente, pero no entiendo por qué se llevarían a la tuya…
—Yo tampoco —dijo Brey, mirando a Pipi con impaciencia.
—¿Le has preguntado a Jannik? ¿Dónde está Jannik? —insistió Denzel, recuperando esa ansiedad, mirando a un lado y a otro.
—¿Qué? —se sorprendió Brey.
—Denzel —lo frenó Pipi, poniéndose firme delante de él y con expresión severa—. Con todo el respeto. Creo que deberías relajarte un poco con mi Guardián.
—Nicolás, no lo entiendes. El otro día, hace dos semanas, un intruso…
—Sí. Ya me lo contó Neuval —le interrumpió—. No fue cosa de ningún truco visual Knive y mucho menos fue cosa de Jannik. Él no sabe ejecutar la Mirada de Ewah, nunca lo ha aprendido.
—¿Cómo sabes que no fue un truco visual de cualquier otro Knive? Sólo eso puede explicar que viera a ese intruso con el aspecto y tamaño exactos de Clover.
—Vamos a intentar aclararlo todo ahora, ¿vale?
—Además, no sé si tu chico te ha contado el detalle de que le cedió uno de sus talismanes a la niña.
—¿El cazasueños? —preguntó Brey.
—Lo que Jannik me ha contado es que le regaló un amuleto, no un talismán —defendió Pipi—. Denzel, en serio, sé que tienes una terrible historia pasada con los Knive, pero Jannik es uno de los nuestros desde que nació.
—Aun así, Nicolás, un Knive, de los nuestros o no, no le tiene que dar ninguno de sus artilugios a una niña humana de 5 años. El objeto es inofensivo, vale, pero ¿qué pasa si otro Knive quiere hacerse con él y pone en peligro a una humana inocente? Por eso le di la orden de cortar su amistad con Clover y recuperar su artilugio, y espero que la haya cumplido.
—Espera… ¿¡Se lo ordenaste tú!? —saltó Brey, y empezó a comprenderlo—. Así que no lo hizo porque yo se lo pidiera… se vio forzado por tu orden. Y por culpa de eso, Clover ha estado destrozada… Pensé que era mi culpa. Aunque tampoco habría diferencia si yo también quería apartarlos…
Denzel también se sorprendió al aprender esos datos. Oír que Clover se había quedado desolada porque Jannik al final sí cumplió su orden le hizo dudar por fin sobre si sus prejuicios sobre ese niño estaban causando más mal que bien. Jannik estaba en ese momento algo apartado del grupo, subido de rodillas sobre una banqueta y apoyado sobre la repisa de una de las ventanas, mirando al exterior. Sus ojos denotaban la misma tristeza y preocupación que la de alguien que sufría y añoraba a un ser querido. El hecho de estar ahí solo y en silencio mirando por la ventana trajo a Denzel un pequeño sentimiento de culpa.
—¡Escuchad todos! —se hizo oír Neuval, poniéndose en un extremo de las tres mesas juntadas, en pie.
Con su voz tan potente y grave, todo el mundo cesó el barullo al instante. Con un gesto de la mano, ordenó a sus subordinados sentarse a un lado de la mesa, siendo los más jóvenes Kyo, Drasik y Nakuru, y luego Sam, Brey y Yako; con otro gesto, indicó lo mismo a los de Pipi al otro lado de la mesa, siendo los más mayores Yagami, Effie y Waine y después estaban Sakura, Eddie y Jannik.
Faltaban miembros. De la KRS, Lao estaba ausente porque se encontraba ahora mismo realizando su parte de la misión antiterrorista; de la SRS, faltaba Haru porque todavía estaba en la casa de Neuval a cargo de Yenkis. Se podría decir que también faltaba Sarah como miembro de la KRS, pero tal como esta le había notificado a Neuval, había decidido permanecer en su propio exilio por su delicada situación de venganza contra Hatori. Y se podría decir que a la SRS le faltaba su antigua Ka, pero dicha iris ya se trasladó a otra RS hace un año tras la muerte de Yousuke.
Todos obedecieron. Pipi se quedó junto a Neuval, de brazos cruzados, y sólo los taimu y los taimuki permanecieron en pie ante otro gesto de Neuval indicándoselo. «Caray… ¿Todos obedecen a papá?» pensó Cleven.
—Hasta con ese aspecto descuidado y desaliñado es endemoniadamente atractivo… Diría que incluso más —murmuró Naminé, ahí entre sus hermanos, embobada con Neuval.
—¿Puedes dejar de babear por él un día seguido? —le reprochó Owen en voz baja.
—Link y Naminé ya tienen la Técnica del Idioma activa, Neuval —le informó Denzel—. Ya todos podemos comunicarnos en japonés sin problema como lengua común.
—Pues bien. Vamos a aclarar las cosas hoy —habló Fuujin—, todas las distintas cosas extrañas, y algunas bastante graves, que han estado ocurriendo en los últimos días y que es hora de que requieran nuestra intervención, porque nadie más en la Asociación lo sabe aún. Y vamos a tratarlas ordenadamente, ¿de acuerdo? Todos partiremos desde la misma información inicial. Todos los iris aquí presentes ya habéis tenido noticia del salto en el tiempo de “los ocho”, y de que cinco de ellos ya han sido encontrados —señaló con un gesto de la mano hacia los taimuki—. Iris, os presento a Link, Naminé, Owen y los gemelos Lu Kai y James, hijos de Denzel.
Tanto los iris como los taimuki se saludaron con una inclinación leve. «¿¡Cómo que “hijos de Denzel”!?» levantó Cleven la cabeza, boquiabierta. «¿¡Cómo que…!? ¿Denzel tiene hijos? ¿¡Cinco!? ¿¡Esos de ahí!? Pero… ¡si al menos dos de ellos son más mayores que él, ¿de qué está hablando papá?!». Tuvo que volver a agachar la cabeza rápida y disimuladamente cuando creyó que uno miraba hacia ella, aunque fue falsa alarma.
—Taimuki, estos son los iris en quienes podéis confiar. Quedaos bien con sus caras —continuó presentando Neuval—. Yagami, Effie, Waine, Sakura, Eddie y Jannik, son los subordinados de Nicolás —señaló a su amigo a su lado—, a quien todos llamamos Pipi. Falta Haru, pero ya lo conoceréis en otro momento. Y estos son los míos, Yako, Brey, Sam, Kyo, Drasik y Nakuru. Igualmente, falta mi Segundo, que ahora está ocupado, pero si le da tiempo a venir, lo conoceréis también. Y a mí ya me tenéis visto.
—Nunca lo suficiente —murmuró Naminé.
—Para ya —le gruñó Owen.
Link miró a Yako y lo saludó en silencio con la mano, contento de volver a verlo. Yako le respondió de la misma forma, sonriendo.
—Un momento —saltó Naminé, señalando patidifusa y descaradamente a Yako con el dedo—. Le veo claramente esos ojos amarillos a ese chico.
—Mira. Ya está. A partir de ahora llevo lentillas —protestó Yako por lo bajo, harto de que siempre le pasase lo mismo.
—¡Eh, es verdad! —dijeron los gemelos—. ¿Ese de ahí es el ser supremo del Yang que Owen y Link conocieron el otro día?
—¿El último Zou de esta época? ¿Y de verdad es un iris? —insistió Naminé.
—Niños, ya vale —los calmó Agatha—. No es momento de distraerse con tonterías.
—¿Por qué, qué es lo que ha pasado? Padre de repente nos ha traído hasta aquí sin decirnos nada —dijo Naminé.
—Se trata de vuestras hermanas, Christine y An Ju —les anunció Neuval entonces, y todos los que no lo sabían lo miraron con atención, en especial los taimuki—. Una RS de iris que claramente están influidos por el majin las han raptado.
—¡No! —exclamó Link.
—¿¡A ambas!? ¿¡Pero por qué!? —exclamó Naminé—. Lo intentaron con nosotros también, ¿por qué querrían…?
—Eso es lo que vamos a averiguar ahora, uniendo varias piezas —continuó hablando Pipi—. Porque anoche también fue secuestrada la hija de Raijin. Neuval y yo creemos quién está realmente detrás, pero antes necesitamos repasar los hechos. Prestad atención, porque nos enfrentamos oficialmente a una amenaza de traición por parte de una RS aliada. La ARS.
—¿¡Qué!? —exclamaron Sam, Yako, Nakuru y Brey a la vez, que desconocían las sospechas previas.
—¿¡Entonces son ellos quienes han estado persiguiendo a mis hijos desde que aparecieron!? —se alteró Denzel—. ¿Cómo sabían siquiera lo del salto en el tiempo?
—Mi SRS y yo llevamos ya un tiempo ejerciendo un espionaje continuo sobre ellos —explicó Pipi—. No por nada en especial. Solamente era mi instinto al principio. Neuval no lo sabe porque ha estado exiliado hasta hace poco, pero yo he estado notando un comportamiento cada vez más extraño en Viernes.
«¿Exili-…? Espera, ¿ha dicho Viernes?» intentó comprender Cleven. «¿Se refiere a la vecina, la madre de Evie?».
—Hace exactamente dos semanas celebramos el retorno de Fuujin —continuó Pipi—. Todas las RS aliadas se presentaron aquel domingo a medianoche, como es de esperar y tradición, pero la ARS no lo hizo, ni dieron una razón. Supuse que Viernes no estaba de humor para celebraciones esa noche, ya que justo dos días antes falleció su padre, y al día siguiente, el lunes, tenía todo el lío del funeral. Pero pensé: “al menos podrían haber venido el resto de sus chicos”.
—Imposible que vinieran —objetó Drasik de repente, medio tumbado en su silla y cruzado de brazos, y todos lo miraron sin entender—. Le habría partido la cara a ese mamón de Kaoru si lo llegaba a ver ante mí. Por haber jodido a Kyo con el chivatazo del pergamino a la MRS. Y por haberle puesto la mano encima a… —miró un momento a Neuval, pero de pronto le entró vergüenza y no terminó la frase, mirando un poco sonrojado al suelo.
Neuval disimuló una leve sonrisa. Sabía que Drasik se refería a la noche que pilló a Kaoru agrediendo a Cleven en el parque de madrugada, cuando ella estaba todavía fugada de casa. Cleven presenció esa pelea entre ambos chicos, que acabó con la aparición de Nakuru frenando a ambos, ahuyentando a Kaoru y dejando inconsciente a Cleven. Cleven despertó a la mañana siguiente en el hotel creyendo que aquel suceso lo había soñado. Y ni Nakuru ni Drasik sabían que Neuval se había enterado de que ocurrió eso, porque la misma noche de su bienvenida, de camino a reunirse con su KRS bajo la Torre de Tokio tras sus siete años de exilio, se cruzó con Kaoru en mitad del trayecto y le leyó la mente.
«Kaoru… ¿De qué Kaoru habla Drasik?» se horrorizó Cleven. «No se estará refiriendo al imbécil de mi ex, ¿verdad?».
—Aun así —negó Pipi—. Kaoru podría haber sido el único castigado por ese comportamiento, que es inaceptable de un supuesto aliado, aunque ya sabemos que lleva años lidiando fatal con un majin de tercer grado. ¿Pero el resto de sus compañeros, que no tenían ningún problema en especial? Total. Toda la ARS ignoró la bienvenida de Fuujin sin explicación. No es que sea algo imprescindible, obviamente, ni están obligados a asistir si no quieren, pero el problema es que es raro. Luego, al día siguiente de eso, el mismo lunes de hace dos semanas cuando se celebró el funeral de Takeshi Nonomiya, tuvieron lugar dos hechos a tener en cuenta. El primero, es que Jannik, a quien encargué el espionaje sobre Kaoru y Taiya, observó un acercamiento sospechoso de Taiya hacia Clover durante un descanso de las clases.
—¿¡Cómo!? —se alteró Brey.
—Jannik no pudo ver ni oír toda la interacción, pero sí comprendió que Taiya había estado haciéndole muchas preguntas a la pequeña Saehara, como si quisiera conocer todo de ella. Que un chico de 14 años se acerque a una niña de 5 siendo completos desconocidos simplemente para hacer preguntas durante un recreo tampoco es tan extraño, pero que lo haga un iris de 14 con una humana de 5… ¿Por qué? ¿Con qué propósito? —se encogió de hombros Pipi—. Bueno. Taiya puso la excusa de que tenía curiosidad por conocer a uno de los hijos de Raijin. Ya sabéis… por esa curiosidad que ronda por la Asociación sobre si alguno de ellos también nació iris.
—¿Ronda esa curiosidad por la Asociación? —preguntó Brey, mirando incrédulo a Pipi. Luego notó que todos estaban muy callados, mirando disimuladamente a otras partes. Brey entonces se dio cuenta de esto por primera vez—. ¿No podéis meteros mejor en vuestros propios asuntos? —gruñó.
—En cualquier caso —prosiguió Pipi—, no nos creemos esa excusa. Debido a ese comportamiento extraño visto en Taiya, a Jannik comenzó a preocuparle la seguridad de Clover. Por eso decidió estar cada día cerca de ella, y le obsequió con un amuleto protector de energía Yin.
Brey miró sorprendido a Jannik. No tenía ni idea de que fue por esa razón. Creía que era Jannik simplemente encaprichándose con Clover. No sabía que en realidad su intención era mantenerla protegida de los miembros de la ARS. Bueno, quizá un poco de lo otro también. Denzel también observaba al niño, empezando a admitir por fin que se había estado equivocando con él.
—El amuleto que Jannik le dio es un poderoso artilugio de los Knive secundarios que tiene un funcionamiento específico. No repele la aproximación de energías Yin pequeñas o flojas, como la de malos humanos o incluso majin de hasta cinco grados. Los Knive secundarios comenzaron a forjarlos hace un siglo cuando se separaron de los primarios, con el fin de reforzar sus defensas contra aquellos primarios más poderosos con mayor energía Yin. De igual forma, repele a iris que estén emitiendo un brote de majin de sexto grado, y por supuesto, a los que ya estén en el séptimo grado, o sea, a los arki. También puede repeler a un taimu, siempre y cuando sea uno que además de su Yin biológico natural tiene también más Yin mental.
Agatha hizo un gesto de comprensión ante esa última aclaración, ya que la semana pasada, cuando los mellizos y Cleven comieron en su casa, Clover ya debía de tener ese amuleto encima, y la anciana ni siquiera lo notó.
Quien estaba sintiéndose horrible por dentro era Denzel. Porque estaba empezándose a temer que haber obligado a Jannik a recuperar ese objeto había dejado a Clover genuinamente desprotegida ante su secuestrador.
—El segundo suceso de ese lunes, es el extraño incidente que le ocurrió a Denzel en su casa —siguió exponiendo Neuval.
—¿Qué pasó? —preguntó Nakuru.
—Un intruso se coló inexplicablemente en su habitación y trató de quitarle su anillo del dedo mientras dormía. Denzel despertó a tiempo, y el intruso huyó saltando por la ventana y despareciendo en un instante. Inexplicable, porque lo hemos estudiado. El propio Denzel viajó brevemente al pasado, a ese momento, colocándose en una posición segura de observación, y no vio a nadie accediendo a su vivienda por ninguna de las vías posibles. Además, no hay forma física posible de que ningún ser, ni humano, ni iris, ni arki, ni espíritu, ni ninja, ni almaati, ni taimuki ni Knive apareciera y desapareciera de esa forma en que lo hizo. Mucho menos, por el importante detalle de que era alguien que había adoptado la apariencia física exacta de la hija de Raijin.
En ese momento, Denzel ya estaba abriendo la boca para decir algo.
—La teoría de que fuera un Knive —se le adelantó Neuval, haciéndole un gesto apaciguador— tampoco encaja con el modo que lo viste desaparecer, Denzel. Así que lo de adoptar la apariencia física exacta de Clover tiene que ser algo distinto a un truco visual. Ya llegaremos a esa parte. Lo siguiente que tenemos es lo ocurrido el martes que sigue a ese lunes. Tuvo lugar la reunión del instituto —miró un momento al taimu—, donde Denzel nos contó a Brey y a mí ese suceso que sufrió la noche anterior. Aparte de eso, el pequeño Daisuke se escapó un momento de su clase al reconocer a su padre abandonando el edificio del instituto tras la reunión, y nos reveló que había visto a un grupo de gente rara merodeando minutos antes justo por donde estábamos nosotros. Por su descripción, supe que se trataba de varios criminales pertenecientes a la misma banda que ataq-… —se interrumpió un momento—… que mi majin atacó la semana anterior en un callejón.
Algunos miembros de la KRS se movieron un poco incómodos sobre sus sillas, recordando que la noche de su bienvenida Neuval les confesó que había ocasionado la masacre de doce criminales en un callejón bajo un grave brote de su majin. De hecho, Yako fue el único que ahora mismo, al escucharlo de nuevo, denotó un leve gesto de satisfacción hacia su maestro.
«¿Que el maji-no-sé-qué de papá atacó a quién? ¿Qué? ¿Cómo?» Cleven no entendía ni papa de todo eso.
—Después de eso pasa una semana y llegamos al martes pasado —continuó Neuval—. Día en que sucede el salto en el tiempo de “los ocho”, día en que comienza el nudo latente. Esa misma noche, Owen encuentra Denzel, y Yako encuentra a Link. Al día siguiente, miércoles por la mañana, Yako lleva a Link a reunirse con Denzel y Owen. Esa misma mañana, tiene lugar un ataque contra mí. Esos mismos tipos que la semana anterior merodeaban por el instituto, resulta que me estaban vigilando a mí, y decidieron atacarme este miércoles pasado en mi propio despacho de Hoteitsuba. No sólo eso. Resulta que eran ex-almaati de la ARS. Durante la pelea, una de ellos ya me dijo cosas preocupantes sobre Viernes, aludiendo al motivo de por qué habían desertado de la Asociación. Y sobre…
Neuval se interrumpió un momento, pensando si debía decirlo ahora o no. Kyo y Drasik cruzaron una mirada inquieta, sintiendo que su maestro iba al fin a mencionar a Izan.
—Mientras intentaba quitarme al resto de esos atacantes de encima —decidió Neuval dejarlo para luego—, me topo con esta feroz taimuki —señaló cortésmente a Naminé, y esta se ruborizó, halagada—, que acabó con ellos a base de bolsazos, aunque yo casi corrí la misma suerte, hasta que se resolvió el malentendido cuando afortunadamente aparecieron Denzel, Link y Owen atraídos por el alboroto. Rato después, después de lo del ataque y de descubrir el caso de “los ocho”, me fui a recoger a mi hijo menor del colegio. Quería asegurarme de que estaba a salvo. Llevé a Evie también. Le pregunté por su madre. Me dijo que llevaba varios días ausente por trabajo. Y eso me hizo creer que las cosas que me dijo aquella ex-almaati que me atacó eran ciertas.
Los demás asintieron en silencio, comenzando a comprender el hilo de esos primeros sucesos.
«Oh, Dios mío… ¡Oh, Dios mío, ya sé lo que pasa aquí! ¡¡Ya sé lo que pasa!!» pensó Cleven, recibiendo un relámpago de iluminación divina en la cabeza. «Papá, Yako, el tío Brey, el profesor Denzel, Nakuru… y toda esta gente… ¡Todos! ¡Todos están metidos en la misma compañía de teatro! ¡Es un hobby que todos ellos comparten, por eso se conocen! ¡Están secretamente afiliados a algún tipo de proyecto de ficción! Una obra de teatro… o escribiendo una novela conjunta… ¡O quizá están haciendo una película juntos! ¡Joder, tiene que ser eso! Espera un momento… pero lo de Clover… ¿forma parte del proyecto? ¿El secuestro ha sido un montaje? No… no sé… el dolor en el tío Brey era muy real… No lo entiendo… ¡No lo entiendo! ¡Nada de esto!».
—Finalmente, anoche ocurrieron los mayores casos de gravedad que confirman las sospechas —continuó hablando Pipi—. Son dos casos. El primero: Sakura, Drasik y Kyo —los señaló— fueron testigos de cómo Viernes, junto a varios de sus subordinados, secuestraban a Christine y a An Ju, dos de las hijas de Denzel que faltaban por encontrar. Por tanto, oficialmente queda un taimuki cuyo paradero continúa desaparecido, el de Robin, quien al parecer escogió por sí mismo ocultarse en algún lugar de la cuidad, por lo que esperamos que siga a salvo.
«¿¡Cuántos hijos se supone que tiene Denzel y cómo puede tener tantos a sus 26 años!?» se exasperaba Cleven.
—¡Viernes! ¿¡En persona!? —exclamó Denzel, poniéndose en pie de un salto, y no ocultó lo furioso que se sentía ante esta revelación—. Esa iris… una RS entera de traidores…
Denzel apretó los puños, y no pudo evitar emitir una energía terrorífica. Los demás lo sintieron en la piel, en el aire, en todo el lugar. El espacio se fue retorciendo, causando vértigo a todos.
—Padre, mantén la cabeza fría —le pidió Naminé, agarrándose a su brazo.
—Padre… —le rogó Link también, posándole una mano en el hombro.
El taimu los escuchó e hizo un esfuerzo. Respiró hondo varias veces, apaciguando esa emisión de energía. Cleven también lo sintió. No sabía qué había pasado, pero notó que la cabeza le dio vueltas por unos segundos. Incluso Ogu, tras la barra limpiando vasos, pareció afectado. Por eso, cuando cesó el fenómeno, gruñó algunas palabrotas por lo bajo y se metió por una puerta tras la barra para estar lejos de esos “monstruos”, como él los llamaba. Los otros borrachos del fondo ni se enteraron, estaban ya dormitando sobre sus mesas.
Agatha negaba con la cabeza. Estaba igual de disgustada que Denzel, y le costaba mantener la entereza.
—Por lo visto, Viernes y su ARS ya habían estado realizando otros intentos de capturar a los otros taimuki en estos últimos días —dijo Neuval, señalando a aquellos cinco—. Por suerte, sin éxito. Pero que tengan ya a dos de “los ocho” dificulta por completo la tarea que Denzel lleva toda la semana intentando cumplir, la de poner solución al nudo latente, que es devolviendo a “los ocho” a su época, borrar sus memorias y dejarlo todo como estaba en la línea de tiempo original. Para eso, “los ocho” deben ser devueltos juntos y al mismo tiempo de un solo viaje. Por tanto, Pipi y yo creemos que el motivo de Viernes de capturar a Christine y a An Ju se limita sólo a mantener vigente el nudo latente, y no necesariamente para… matarlas o hacerles algún daño —dijo mirando al taimu con la esperanza de que esto lo consolara un poco—. Queda en el aire, entonces, el motivo de mantener el nudo latente activo.
En ese momento Denzel miró rápidamente a Agatha, y esta también giró la cabeza hacia él. Ambos pensaron lo mismo, si tal vez se trataba de esa nueva joven taimu necesitando por alguna razón mantener el nudo. Neuval y otros más no pasaron por alto ese gesto de alarma de ambos ingleses. Pero Pipi continuó con el tema principal para dejarlo zanjado.
—Y el segundo caso de anoche —dijo el Dobutsu—: alguien secuestró a Clover Saehara en su propia habitación. Su hermano estaba durmiendo en otra habitación, por lo que la pequeña se encontraba sola en el momento en que ese alguien apareció en su cuarto y se la llevó.
—¿¡Pero cómo!? —se impacientó Brey.
—Espera… —lo apaciguó Neuval.
—¿Fue Viernes también? —insistió Brey—. ¡Según Yako y tú, no puede ser obra de un iris! No entra en las capacidades de ningún elemento llevarse a una persona sin cruzar ni una puerta ni ninguna ventana.
—Es ahí a donde queremos llegar ahora —asintió su cuñado—. Pero antes… necesitamos, Denzel, que despejes una incógnita crucial, a raíz de lo que Drasik, Kyo y Sakura presenciaron anoche, y que podría ser la explicación de cómo ha ocurrido el salto en el tiempo. Sé que has estado indagando toda esta semana con tus hijos. Necesitamos que compartas con nosotros qué has descubierto. Necesitamos que nos confirmes si es cierto.
Excepto los tres jóvenes iris mencionados, Pipi y los taimuki, los demás miraron a Denzel sin entender a qué se refería Neuval. Y ante el silencio prolongado del taimu, comenzaron a mirarse entre ellos, más confusos.
—Denzel —lo llamó Agatha—. Debemos contárselo. Infórmales de todo.
Sabiendo que su antepasada tenía razón y que ante este callejón sin salida no quedaba otra, Denzel se inclinó sobre su asiento y captó la atención de todos.
—A partir de las piezas de información que cada uno de estos cinco muchachos me ha ido trayendo y hemos ido uniendo, creo que ya no se puede negar la evidencia. Tengo que anunciaros que existe una nueva taimu, de la que ni Agatha ni yo teníamos idea hasta ahora.
Aprovechando que Brey se había puesto a hablar con Pipi, preguntándole sin parar que le contara todo lo que sabía a pesar de que este le pedía que esperara a que llegaran los taimu, Yako se acercó a Neuval, el cual seguía comprobando algunas cosas en el mapa de su móvil.
—Maestro. Pase lo que pase y diga lo que se diga en esta reunión… ¿puedo hablar contigo después a solas?
Neuval levantó la vista de su móvil y miró sorprendido al chico, captando ese matiz en su voz. También observó que Yako miró por una fracción de segundo a Brey.
—¿Ha ocurrido algo grave? —murmuró seriamente.
—Ha estado a punto de ocurrir —asintió Yako—. Creo que por ahora está bien. Pero… también… ha sucedido algo inesperado conmigo… En parte es lo que ha evitado el problema y todavía lo evita, pero no estoy seguro de si debo seguir… conectado… por… —Yako se dio cuenta de que Neuval, obviamente, no tenía ni idea de qué estaba hablando ahora—. Luego lo hablamos con más calma.
Neuval le posó una mano en el hombro y le asintió con la cabeza.
«No puedo creerlo…» pensaba Cleven, dolida. «Yako conoce a mi padre… ¿desde cuándo? No parece que sea desde hace poco… ¿Me han estado mintiendo todos?». Las sorpresas estaban lejos de cesar, porque en ese momento se abrió la puerta del local y entraron siete personas más.
«¿¡Qué demonios!? ¿¡Denzel!? ¡Mi profesor! ¿¡Por qué él…!?» colapsó Cleven, pero tuvo que volver a hacer un gesto de disimulo cuando los recién llegados observaron a su alrededor tras cruzar la puerta, por si acaso. Fingió que miraba a la calle a través de la sucia ventana de su lado, todavía apoyada en su mano como con aire aburrido, a pesar de que respiraba a toda velocidad.
«Ha venido con la anciana Agatha… Agatha me reveló el otro día cuando me invitó a comer a su casa que Denzel es su nieto. Si van a tratar el asunto de Clover, entiendo que Agatha haya venido aquí, pero ¿por qué ha venido Denzel también? ¿Y esas otras cinco personas que van con él? Un momento… ¿¡Ese tipo fortachón de ahí no es el mismo que apareció en la cafetería de Yako el pasado martes, que casi lo atropelló un coche!?».
Denzel fue el único de ellos que nada más pasar por la puerta caminó directo hacia Pipi.
—¿¡Dónde están!? ¿¡Adónde se las han llevado!? —se le oyó gritar, agarrando a Pipi de los hombros, ansioso.
—Por favor, Denzel, deja que lo hablemos todo por orden —le pidió el madrileño—. Es más complicado de lo que creíamos. Y creemos que está relacionado también con el secuestro de Clover —añadió, señalando con un gesto a Brey, que estaba ahí con ellos.
—Raijin… —lo miró Denzel con pesar, calmando sus nervios—. Agatha me lo ha contado, lo siento. Entiendo que se llevaran a mis hijas por intereses del nudo latente, pero no entiendo por qué se llevarían a la tuya…
—Yo tampoco —dijo Brey, mirando a Pipi con impaciencia.
—¿Le has preguntado a Jannik? ¿Dónde está Jannik? —insistió Denzel, recuperando esa ansiedad, mirando a un lado y a otro.
—¿Qué? —se sorprendió Brey.
—Denzel —lo frenó Pipi, poniéndose firme delante de él y con expresión severa—. Con todo el respeto. Creo que deberías relajarte un poco con mi Guardián.
—Nicolás, no lo entiendes. El otro día, hace dos semanas, un intruso…
—Sí. Ya me lo contó Neuval —le interrumpió—. No fue cosa de ningún truco visual Knive y mucho menos fue cosa de Jannik. Él no sabe ejecutar la Mirada de Ewah, nunca lo ha aprendido.
—¿Cómo sabes que no fue un truco visual de cualquier otro Knive? Sólo eso puede explicar que viera a ese intruso con el aspecto y tamaño exactos de Clover.
—Vamos a intentar aclararlo todo ahora, ¿vale?
—Además, no sé si tu chico te ha contado el detalle de que le cedió uno de sus talismanes a la niña.
—¿El cazasueños? —preguntó Brey.
—Lo que Jannik me ha contado es que le regaló un amuleto, no un talismán —defendió Pipi—. Denzel, en serio, sé que tienes una terrible historia pasada con los Knive, pero Jannik es uno de los nuestros desde que nació.
—Aun así, Nicolás, un Knive, de los nuestros o no, no le tiene que dar ninguno de sus artilugios a una niña humana de 5 años. El objeto es inofensivo, vale, pero ¿qué pasa si otro Knive quiere hacerse con él y pone en peligro a una humana inocente? Por eso le di la orden de cortar su amistad con Clover y recuperar su artilugio, y espero que la haya cumplido.
—Espera… ¿¡Se lo ordenaste tú!? —saltó Brey, y empezó a comprenderlo—. Así que no lo hizo porque yo se lo pidiera… se vio forzado por tu orden. Y por culpa de eso, Clover ha estado destrozada… Pensé que era mi culpa. Aunque tampoco habría diferencia si yo también quería apartarlos…
Denzel también se sorprendió al aprender esos datos. Oír que Clover se había quedado desolada porque Jannik al final sí cumplió su orden le hizo dudar por fin sobre si sus prejuicios sobre ese niño estaban causando más mal que bien. Jannik estaba en ese momento algo apartado del grupo, subido de rodillas sobre una banqueta y apoyado sobre la repisa de una de las ventanas, mirando al exterior. Sus ojos denotaban la misma tristeza y preocupación que la de alguien que sufría y añoraba a un ser querido. El hecho de estar ahí solo y en silencio mirando por la ventana trajo a Denzel un pequeño sentimiento de culpa.
—¡Escuchad todos! —se hizo oír Neuval, poniéndose en un extremo de las tres mesas juntadas, en pie.
Con su voz tan potente y grave, todo el mundo cesó el barullo al instante. Con un gesto de la mano, ordenó a sus subordinados sentarse a un lado de la mesa, siendo los más jóvenes Kyo, Drasik y Nakuru, y luego Sam, Brey y Yako; con otro gesto, indicó lo mismo a los de Pipi al otro lado de la mesa, siendo los más mayores Yagami, Effie y Waine y después estaban Sakura, Eddie y Jannik.
Faltaban miembros. De la KRS, Lao estaba ausente porque se encontraba ahora mismo realizando su parte de la misión antiterrorista; de la SRS, faltaba Haru porque todavía estaba en la casa de Neuval a cargo de Yenkis. Se podría decir que también faltaba Sarah como miembro de la KRS, pero tal como esta le había notificado a Neuval, había decidido permanecer en su propio exilio por su delicada situación de venganza contra Hatori. Y se podría decir que a la SRS le faltaba su antigua Ka, pero dicha iris ya se trasladó a otra RS hace un año tras la muerte de Yousuke.
Todos obedecieron. Pipi se quedó junto a Neuval, de brazos cruzados, y sólo los taimu y los taimuki permanecieron en pie ante otro gesto de Neuval indicándoselo. «Caray… ¿Todos obedecen a papá?» pensó Cleven.
—Hasta con ese aspecto descuidado y desaliñado es endemoniadamente atractivo… Diría que incluso más —murmuró Naminé, ahí entre sus hermanos, embobada con Neuval.
—¿Puedes dejar de babear por él un día seguido? —le reprochó Owen en voz baja.
—Link y Naminé ya tienen la Técnica del Idioma activa, Neuval —le informó Denzel—. Ya todos podemos comunicarnos en japonés sin problema como lengua común.
—Pues bien. Vamos a aclarar las cosas hoy —habló Fuujin—, todas las distintas cosas extrañas, y algunas bastante graves, que han estado ocurriendo en los últimos días y que es hora de que requieran nuestra intervención, porque nadie más en la Asociación lo sabe aún. Y vamos a tratarlas ordenadamente, ¿de acuerdo? Todos partiremos desde la misma información inicial. Todos los iris aquí presentes ya habéis tenido noticia del salto en el tiempo de “los ocho”, y de que cinco de ellos ya han sido encontrados —señaló con un gesto de la mano hacia los taimuki—. Iris, os presento a Link, Naminé, Owen y los gemelos Lu Kai y James, hijos de Denzel.
Tanto los iris como los taimuki se saludaron con una inclinación leve. «¿¡Cómo que “hijos de Denzel”!?» levantó Cleven la cabeza, boquiabierta. «¿¡Cómo que…!? ¿Denzel tiene hijos? ¿¡Cinco!? ¿¡Esos de ahí!? Pero… ¡si al menos dos de ellos son más mayores que él, ¿de qué está hablando papá?!». Tuvo que volver a agachar la cabeza rápida y disimuladamente cuando creyó que uno miraba hacia ella, aunque fue falsa alarma.
—Taimuki, estos son los iris en quienes podéis confiar. Quedaos bien con sus caras —continuó presentando Neuval—. Yagami, Effie, Waine, Sakura, Eddie y Jannik, son los subordinados de Nicolás —señaló a su amigo a su lado—, a quien todos llamamos Pipi. Falta Haru, pero ya lo conoceréis en otro momento. Y estos son los míos, Yako, Brey, Sam, Kyo, Drasik y Nakuru. Igualmente, falta mi Segundo, que ahora está ocupado, pero si le da tiempo a venir, lo conoceréis también. Y a mí ya me tenéis visto.
—Nunca lo suficiente —murmuró Naminé.
—Para ya —le gruñó Owen.
Link miró a Yako y lo saludó en silencio con la mano, contento de volver a verlo. Yako le respondió de la misma forma, sonriendo.
—Un momento —saltó Naminé, señalando patidifusa y descaradamente a Yako con el dedo—. Le veo claramente esos ojos amarillos a ese chico.
—Mira. Ya está. A partir de ahora llevo lentillas —protestó Yako por lo bajo, harto de que siempre le pasase lo mismo.
—¡Eh, es verdad! —dijeron los gemelos—. ¿Ese de ahí es el ser supremo del Yang que Owen y Link conocieron el otro día?
—¿El último Zou de esta época? ¿Y de verdad es un iris? —insistió Naminé.
—Niños, ya vale —los calmó Agatha—. No es momento de distraerse con tonterías.
—¿Por qué, qué es lo que ha pasado? Padre de repente nos ha traído hasta aquí sin decirnos nada —dijo Naminé.
—Se trata de vuestras hermanas, Christine y An Ju —les anunció Neuval entonces, y todos los que no lo sabían lo miraron con atención, en especial los taimuki—. Una RS de iris que claramente están influidos por el majin las han raptado.
—¡No! —exclamó Link.
—¿¡A ambas!? ¿¡Pero por qué!? —exclamó Naminé—. Lo intentaron con nosotros también, ¿por qué querrían…?
—Eso es lo que vamos a averiguar ahora, uniendo varias piezas —continuó hablando Pipi—. Porque anoche también fue secuestrada la hija de Raijin. Neuval y yo creemos quién está realmente detrás, pero antes necesitamos repasar los hechos. Prestad atención, porque nos enfrentamos oficialmente a una amenaza de traición por parte de una RS aliada. La ARS.
—¿¡Qué!? —exclamaron Sam, Yako, Nakuru y Brey a la vez, que desconocían las sospechas previas.
—¿¡Entonces son ellos quienes han estado persiguiendo a mis hijos desde que aparecieron!? —se alteró Denzel—. ¿Cómo sabían siquiera lo del salto en el tiempo?
—Mi SRS y yo llevamos ya un tiempo ejerciendo un espionaje continuo sobre ellos —explicó Pipi—. No por nada en especial. Solamente era mi instinto al principio. Neuval no lo sabe porque ha estado exiliado hasta hace poco, pero yo he estado notando un comportamiento cada vez más extraño en Viernes.
«¿Exili-…? Espera, ¿ha dicho Viernes?» intentó comprender Cleven. «¿Se refiere a la vecina, la madre de Evie?».
—Hace exactamente dos semanas celebramos el retorno de Fuujin —continuó Pipi—. Todas las RS aliadas se presentaron aquel domingo a medianoche, como es de esperar y tradición, pero la ARS no lo hizo, ni dieron una razón. Supuse que Viernes no estaba de humor para celebraciones esa noche, ya que justo dos días antes falleció su padre, y al día siguiente, el lunes, tenía todo el lío del funeral. Pero pensé: “al menos podrían haber venido el resto de sus chicos”.
—Imposible que vinieran —objetó Drasik de repente, medio tumbado en su silla y cruzado de brazos, y todos lo miraron sin entender—. Le habría partido la cara a ese mamón de Kaoru si lo llegaba a ver ante mí. Por haber jodido a Kyo con el chivatazo del pergamino a la MRS. Y por haberle puesto la mano encima a… —miró un momento a Neuval, pero de pronto le entró vergüenza y no terminó la frase, mirando un poco sonrojado al suelo.
Neuval disimuló una leve sonrisa. Sabía que Drasik se refería a la noche que pilló a Kaoru agrediendo a Cleven en el parque de madrugada, cuando ella estaba todavía fugada de casa. Cleven presenció esa pelea entre ambos chicos, que acabó con la aparición de Nakuru frenando a ambos, ahuyentando a Kaoru y dejando inconsciente a Cleven. Cleven despertó a la mañana siguiente en el hotel creyendo que aquel suceso lo había soñado. Y ni Nakuru ni Drasik sabían que Neuval se había enterado de que ocurrió eso, porque la misma noche de su bienvenida, de camino a reunirse con su KRS bajo la Torre de Tokio tras sus siete años de exilio, se cruzó con Kaoru en mitad del trayecto y le leyó la mente.
«Kaoru… ¿De qué Kaoru habla Drasik?» se horrorizó Cleven. «No se estará refiriendo al imbécil de mi ex, ¿verdad?».
—Aun así —negó Pipi—. Kaoru podría haber sido el único castigado por ese comportamiento, que es inaceptable de un supuesto aliado, aunque ya sabemos que lleva años lidiando fatal con un majin de tercer grado. ¿Pero el resto de sus compañeros, que no tenían ningún problema en especial? Total. Toda la ARS ignoró la bienvenida de Fuujin sin explicación. No es que sea algo imprescindible, obviamente, ni están obligados a asistir si no quieren, pero el problema es que es raro. Luego, al día siguiente de eso, el mismo lunes de hace dos semanas cuando se celebró el funeral de Takeshi Nonomiya, tuvieron lugar dos hechos a tener en cuenta. El primero, es que Jannik, a quien encargué el espionaje sobre Kaoru y Taiya, observó un acercamiento sospechoso de Taiya hacia Clover durante un descanso de las clases.
—¿¡Cómo!? —se alteró Brey.
—Jannik no pudo ver ni oír toda la interacción, pero sí comprendió que Taiya había estado haciéndole muchas preguntas a la pequeña Saehara, como si quisiera conocer todo de ella. Que un chico de 14 años se acerque a una niña de 5 siendo completos desconocidos simplemente para hacer preguntas durante un recreo tampoco es tan extraño, pero que lo haga un iris de 14 con una humana de 5… ¿Por qué? ¿Con qué propósito? —se encogió de hombros Pipi—. Bueno. Taiya puso la excusa de que tenía curiosidad por conocer a uno de los hijos de Raijin. Ya sabéis… por esa curiosidad que ronda por la Asociación sobre si alguno de ellos también nació iris.
—¿Ronda esa curiosidad por la Asociación? —preguntó Brey, mirando incrédulo a Pipi. Luego notó que todos estaban muy callados, mirando disimuladamente a otras partes. Brey entonces se dio cuenta de esto por primera vez—. ¿No podéis meteros mejor en vuestros propios asuntos? —gruñó.
—En cualquier caso —prosiguió Pipi—, no nos creemos esa excusa. Debido a ese comportamiento extraño visto en Taiya, a Jannik comenzó a preocuparle la seguridad de Clover. Por eso decidió estar cada día cerca de ella, y le obsequió con un amuleto protector de energía Yin.
Brey miró sorprendido a Jannik. No tenía ni idea de que fue por esa razón. Creía que era Jannik simplemente encaprichándose con Clover. No sabía que en realidad su intención era mantenerla protegida de los miembros de la ARS. Bueno, quizá un poco de lo otro también. Denzel también observaba al niño, empezando a admitir por fin que se había estado equivocando con él.
—El amuleto que Jannik le dio es un poderoso artilugio de los Knive secundarios que tiene un funcionamiento específico. No repele la aproximación de energías Yin pequeñas o flojas, como la de malos humanos o incluso majin de hasta cinco grados. Los Knive secundarios comenzaron a forjarlos hace un siglo cuando se separaron de los primarios, con el fin de reforzar sus defensas contra aquellos primarios más poderosos con mayor energía Yin. De igual forma, repele a iris que estén emitiendo un brote de majin de sexto grado, y por supuesto, a los que ya estén en el séptimo grado, o sea, a los arki. También puede repeler a un taimu, siempre y cuando sea uno que además de su Yin biológico natural tiene también más Yin mental.
Agatha hizo un gesto de comprensión ante esa última aclaración, ya que la semana pasada, cuando los mellizos y Cleven comieron en su casa, Clover ya debía de tener ese amuleto encima, y la anciana ni siquiera lo notó.
Quien estaba sintiéndose horrible por dentro era Denzel. Porque estaba empezándose a temer que haber obligado a Jannik a recuperar ese objeto había dejado a Clover genuinamente desprotegida ante su secuestrador.
—El segundo suceso de ese lunes, es el extraño incidente que le ocurrió a Denzel en su casa —siguió exponiendo Neuval.
—¿Qué pasó? —preguntó Nakuru.
—Un intruso se coló inexplicablemente en su habitación y trató de quitarle su anillo del dedo mientras dormía. Denzel despertó a tiempo, y el intruso huyó saltando por la ventana y despareciendo en un instante. Inexplicable, porque lo hemos estudiado. El propio Denzel viajó brevemente al pasado, a ese momento, colocándose en una posición segura de observación, y no vio a nadie accediendo a su vivienda por ninguna de las vías posibles. Además, no hay forma física posible de que ningún ser, ni humano, ni iris, ni arki, ni espíritu, ni ninja, ni almaati, ni taimuki ni Knive apareciera y desapareciera de esa forma en que lo hizo. Mucho menos, por el importante detalle de que era alguien que había adoptado la apariencia física exacta de la hija de Raijin.
En ese momento, Denzel ya estaba abriendo la boca para decir algo.
—La teoría de que fuera un Knive —se le adelantó Neuval, haciéndole un gesto apaciguador— tampoco encaja con el modo que lo viste desaparecer, Denzel. Así que lo de adoptar la apariencia física exacta de Clover tiene que ser algo distinto a un truco visual. Ya llegaremos a esa parte. Lo siguiente que tenemos es lo ocurrido el martes que sigue a ese lunes. Tuvo lugar la reunión del instituto —miró un momento al taimu—, donde Denzel nos contó a Brey y a mí ese suceso que sufrió la noche anterior. Aparte de eso, el pequeño Daisuke se escapó un momento de su clase al reconocer a su padre abandonando el edificio del instituto tras la reunión, y nos reveló que había visto a un grupo de gente rara merodeando minutos antes justo por donde estábamos nosotros. Por su descripción, supe que se trataba de varios criminales pertenecientes a la misma banda que ataq-… —se interrumpió un momento—… que mi majin atacó la semana anterior en un callejón.
Algunos miembros de la KRS se movieron un poco incómodos sobre sus sillas, recordando que la noche de su bienvenida Neuval les confesó que había ocasionado la masacre de doce criminales en un callejón bajo un grave brote de su majin. De hecho, Yako fue el único que ahora mismo, al escucharlo de nuevo, denotó un leve gesto de satisfacción hacia su maestro.
«¿Que el maji-no-sé-qué de papá atacó a quién? ¿Qué? ¿Cómo?» Cleven no entendía ni papa de todo eso.
—Después de eso pasa una semana y llegamos al martes pasado —continuó Neuval—. Día en que sucede el salto en el tiempo de “los ocho”, día en que comienza el nudo latente. Esa misma noche, Owen encuentra Denzel, y Yako encuentra a Link. Al día siguiente, miércoles por la mañana, Yako lleva a Link a reunirse con Denzel y Owen. Esa misma mañana, tiene lugar un ataque contra mí. Esos mismos tipos que la semana anterior merodeaban por el instituto, resulta que me estaban vigilando a mí, y decidieron atacarme este miércoles pasado en mi propio despacho de Hoteitsuba. No sólo eso. Resulta que eran ex-almaati de la ARS. Durante la pelea, una de ellos ya me dijo cosas preocupantes sobre Viernes, aludiendo al motivo de por qué habían desertado de la Asociación. Y sobre…
Neuval se interrumpió un momento, pensando si debía decirlo ahora o no. Kyo y Drasik cruzaron una mirada inquieta, sintiendo que su maestro iba al fin a mencionar a Izan.
—Mientras intentaba quitarme al resto de esos atacantes de encima —decidió Neuval dejarlo para luego—, me topo con esta feroz taimuki —señaló cortésmente a Naminé, y esta se ruborizó, halagada—, que acabó con ellos a base de bolsazos, aunque yo casi corrí la misma suerte, hasta que se resolvió el malentendido cuando afortunadamente aparecieron Denzel, Link y Owen atraídos por el alboroto. Rato después, después de lo del ataque y de descubrir el caso de “los ocho”, me fui a recoger a mi hijo menor del colegio. Quería asegurarme de que estaba a salvo. Llevé a Evie también. Le pregunté por su madre. Me dijo que llevaba varios días ausente por trabajo. Y eso me hizo creer que las cosas que me dijo aquella ex-almaati que me atacó eran ciertas.
Los demás asintieron en silencio, comenzando a comprender el hilo de esos primeros sucesos.
«Oh, Dios mío… ¡Oh, Dios mío, ya sé lo que pasa aquí! ¡¡Ya sé lo que pasa!!» pensó Cleven, recibiendo un relámpago de iluminación divina en la cabeza. «Papá, Yako, el tío Brey, el profesor Denzel, Nakuru… y toda esta gente… ¡Todos! ¡Todos están metidos en la misma compañía de teatro! ¡Es un hobby que todos ellos comparten, por eso se conocen! ¡Están secretamente afiliados a algún tipo de proyecto de ficción! Una obra de teatro… o escribiendo una novela conjunta… ¡O quizá están haciendo una película juntos! ¡Joder, tiene que ser eso! Espera un momento… pero lo de Clover… ¿forma parte del proyecto? ¿El secuestro ha sido un montaje? No… no sé… el dolor en el tío Brey era muy real… No lo entiendo… ¡No lo entiendo! ¡Nada de esto!».
—Finalmente, anoche ocurrieron los mayores casos de gravedad que confirman las sospechas —continuó hablando Pipi—. Son dos casos. El primero: Sakura, Drasik y Kyo —los señaló— fueron testigos de cómo Viernes, junto a varios de sus subordinados, secuestraban a Christine y a An Ju, dos de las hijas de Denzel que faltaban por encontrar. Por tanto, oficialmente queda un taimuki cuyo paradero continúa desaparecido, el de Robin, quien al parecer escogió por sí mismo ocultarse en algún lugar de la cuidad, por lo que esperamos que siga a salvo.
«¿¡Cuántos hijos se supone que tiene Denzel y cómo puede tener tantos a sus 26 años!?» se exasperaba Cleven.
—¡Viernes! ¿¡En persona!? —exclamó Denzel, poniéndose en pie de un salto, y no ocultó lo furioso que se sentía ante esta revelación—. Esa iris… una RS entera de traidores…
Denzel apretó los puños, y no pudo evitar emitir una energía terrorífica. Los demás lo sintieron en la piel, en el aire, en todo el lugar. El espacio se fue retorciendo, causando vértigo a todos.
—Padre, mantén la cabeza fría —le pidió Naminé, agarrándose a su brazo.
—Padre… —le rogó Link también, posándole una mano en el hombro.
El taimu los escuchó e hizo un esfuerzo. Respiró hondo varias veces, apaciguando esa emisión de energía. Cleven también lo sintió. No sabía qué había pasado, pero notó que la cabeza le dio vueltas por unos segundos. Incluso Ogu, tras la barra limpiando vasos, pareció afectado. Por eso, cuando cesó el fenómeno, gruñó algunas palabrotas por lo bajo y se metió por una puerta tras la barra para estar lejos de esos “monstruos”, como él los llamaba. Los otros borrachos del fondo ni se enteraron, estaban ya dormitando sobre sus mesas.
Agatha negaba con la cabeza. Estaba igual de disgustada que Denzel, y le costaba mantener la entereza.
—Por lo visto, Viernes y su ARS ya habían estado realizando otros intentos de capturar a los otros taimuki en estos últimos días —dijo Neuval, señalando a aquellos cinco—. Por suerte, sin éxito. Pero que tengan ya a dos de “los ocho” dificulta por completo la tarea que Denzel lleva toda la semana intentando cumplir, la de poner solución al nudo latente, que es devolviendo a “los ocho” a su época, borrar sus memorias y dejarlo todo como estaba en la línea de tiempo original. Para eso, “los ocho” deben ser devueltos juntos y al mismo tiempo de un solo viaje. Por tanto, Pipi y yo creemos que el motivo de Viernes de capturar a Christine y a An Ju se limita sólo a mantener vigente el nudo latente, y no necesariamente para… matarlas o hacerles algún daño —dijo mirando al taimu con la esperanza de que esto lo consolara un poco—. Queda en el aire, entonces, el motivo de mantener el nudo latente activo.
En ese momento Denzel miró rápidamente a Agatha, y esta también giró la cabeza hacia él. Ambos pensaron lo mismo, si tal vez se trataba de esa nueva joven taimu necesitando por alguna razón mantener el nudo. Neuval y otros más no pasaron por alto ese gesto de alarma de ambos ingleses. Pero Pipi continuó con el tema principal para dejarlo zanjado.
—Y el segundo caso de anoche —dijo el Dobutsu—: alguien secuestró a Clover Saehara en su propia habitación. Su hermano estaba durmiendo en otra habitación, por lo que la pequeña se encontraba sola en el momento en que ese alguien apareció en su cuarto y se la llevó.
—¿¡Pero cómo!? —se impacientó Brey.
—Espera… —lo apaciguó Neuval.
—¿Fue Viernes también? —insistió Brey—. ¡Según Yako y tú, no puede ser obra de un iris! No entra en las capacidades de ningún elemento llevarse a una persona sin cruzar ni una puerta ni ninguna ventana.
—Es ahí a donde queremos llegar ahora —asintió su cuñado—. Pero antes… necesitamos, Denzel, que despejes una incógnita crucial, a raíz de lo que Drasik, Kyo y Sakura presenciaron anoche, y que podría ser la explicación de cómo ha ocurrido el salto en el tiempo. Sé que has estado indagando toda esta semana con tus hijos. Necesitamos que compartas con nosotros qué has descubierto. Necesitamos que nos confirmes si es cierto.
Excepto los tres jóvenes iris mencionados, Pipi y los taimuki, los demás miraron a Denzel sin entender a qué se refería Neuval. Y ante el silencio prolongado del taimu, comenzaron a mirarse entre ellos, más confusos.
—Denzel —lo llamó Agatha—. Debemos contárselo. Infórmales de todo.
Sabiendo que su antepasada tenía razón y que ante este callejón sin salida no quedaba otra, Denzel se inclinó sobre su asiento y captó la atención de todos.
—A partir de las piezas de información que cada uno de estos cinco muchachos me ha ido trayendo y hemos ido uniendo, creo que ya no se puede negar la evidencia. Tengo que anunciaros que existe una nueva taimu, de la que ni Agatha ni yo teníamos idea hasta ahora.
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