Seguidores

2º LIBRO - Pasado y Presente __ PARTE 2: El Descubrimiento __









80.
Los dones de los brujos Xiaolang

Alvion le indicó a Yagami con un gesto que se sentara en una de las sillas delante de su escritorio. Yagami obedeció, pero cuando vio al anciano posando la bandeja sobre la mesa y comenzando a servirle la taza de café, se volvió a levantar de un salto.

—¡Oh, no! Dejad que lo haga yo, no hace falta que vos…

—¿Leche y azúcar? —le interrumpió.

—Pero, Señor…

—Si tú me invitaras a mí a tu casa a tomar un café, ¿te parecería normal que fuera yo quien te lo sirviera?

—Eh… —titubeó, y se lo imaginó—. Ah —reconoció que, efectivamente, sería bien raro, además de inadecuado. Así que volvió a sentarse en la silla—. Con un poco de leche, sin azúcar.

—Marchando —sonrió el anciano por fin.

Yagami también dejó entrever una sonrisa, relajándose. A veces un iris se olvidaba de que Alvion no era su jefe de trabajo. Era más que eso. Cuando pasaban unos pocos minutos a su lado era cuando lo recordaban. La verdad es que le pareció curioso, y entrañable, lo mucho que esta imagen de Alvion sirviéndole un café le recordaba a Yako sirviendo a los clientes de su cafetería.

—Muchas gracias —dijo Yagami, tomando su taza.

—De nada —respondió el anciano, sentándose en su sillón al otro lado del escritorio con su taza también—. Pues, cuéntame, joven. Tengo mucha curiosidad. ¿Cuál es el tema que el pequeño Jannik Knive te ha sugerido que busques en los libros de la biblioteca?

—Pues veréis, es un tema del que nunca hemos oído hablar. No conozco a ningún iris que lo haya oído o mencionado alguna vez, ni siquiera los monjes o las gentes de las tierras. Se trata de algo que llaman “dones”.

Alvion sólo levantó las cejas, pero no dijo nada.

—Investigando aquí, he aprendido que la Asociación trató con este tema hace mucho tiempo, y en su momento fue objeto de estudio, pero hace mucho que volvió a caer en el olvido y apenas algunos libros de Ciencias Energéticas y de Historia de la Asociación lo mencionan. Donde he encontrado la información más detallada y extensa sobre unos “dones” en concreto, es en estos dos libros escritos por Denzel hace… —abrió uno de los libros para ver la fecha escrita en los créditos—… trescientos años. Este primer libro que he encontrado habla de algo que sí es bien sabido por toda la Asociación, el propio poder de Denzel y de Agatha, el llamado “don taimu”, o “don del Espacio-Tiempo”, simplificado a “don del Tiempo”.

»Todos los iris, en nuestro aprendizaje aquí, se nos enseña desde el principio qué tipo de seres son Agatha y Denzel. Pero se nos enseña lo básico de ellos —apuntó, levantando un dedo con énfasis; después miró al anciano con una expresión más agravada—. Señor… no sabía que los orígenes, la naturaleza y las condiciones alrededor de Agatha y Denzel fuesen tan complicadas… En nuestro aprendizaje, se nos enseña que Agatha no es humana y que nació con el don taimu porque los dioses del Yin se lo otorgaron. Pero… no nos detallaron el hecho de que ella no “nació” exactamente. Fue creada de la nada… fabricada por los dioses del Yin. Pero que los dioses puedan hacer una cosa así… ya sabéis… crear algo material y con vida… es… —gesticuló con la mano, sabiendo que estaba hablando de algo delicado—. ¿No se supone que es antinatural? Es decir… Los dioses del Yin y el Yang son los creadores del Equilibrio, es decir, de nuestra realidad, de las leyes de cómo funciona nuestra realidad, no del mundo físico ni de los seres vivos.

—Efectivamente, Yoshiyuki, los taimu, especialmente Agatha, son unos seres con unos orígenes y condiciones muy complicados de explicar, y ha habido mucha controversia alrededor de ello —le interrumpió Alvion con calma, sosteniendo su taza humeante entre sus dedos frente a su barba—. Por eso, a los iris, en vuestro entrenamiento, sólo os explicamos lo necesario y esencial sobre los taimu y su poder. Por respeto a Agatha, sobre todo, quien ha luchado toda su vida por ser reconocida en la misma categoría de los humanos libres, y no en la categoría de “instrumento divino”. Siempre ha estado bajo los estigmas de “monstruo”, “demonio”, “herramienta”, “amenaza” o “peligro mundial”… por ser la primera criatura de su tipo en la historia del universo. No es que sea un secreto o un tabú; de hecho, Agatha ya les ha comentado a muchos iris que ella es un ser artificial creado por los dioses. A iris de confianza, claro. Porque ella lo considera un simple dato íntimo y personal que no tiene por qué saber toda la Asociación.

»Si me preguntas por qué los dioses del Yin decidieron por primera vez en millones de años de su existencia salirse de su naturaleza equilibrista y carente de deseos y emociones y desear o sentir curiosidad por crear algo físico y vivo en lugar de una ley de realidad… la respuesta que ellos les dieron a mis antepasados es porque necesitaban un “instrumento” que pudiera actuar aquí, en el mundo terrestre, de parte de ellos, para poder controlar o intervenir “legalmente” en la vida de los humanos.

»Antes de crear a Agatha, estaban viendo cómo la humanidad se estaba haciendo cada vez más numerosa en este mundo y cómo cada vez avanzaba más en conocimientos e inteligencia. Medicina, matemáticas, tecnología, física, química… los humanos estaban jugando cada vez más con las leyes de la realidad y eso preocupaba a los dioses un poco. Agatha les servía como agente, como revisora de que las Corrientes de Realidad que fluyen por todas partes, que es lo único que los ojos de los taimu sí pueden ver, no se alteraran demasiado o se estropearan, e intervenir sobre los humanos directamente si era necesario, ya que los dioses del Yin y el Yang no tienen capacidad ni potestad alguna sobre los humanos, únicos seres que, a diferencia de nosotros, son libres de las normas del Equilibrio por ser energéticamente más inofensivos.

—Entiendo… Pero según dijisteis hace un momento, esta es la respuesta que los dioses os dieron. ¿Insinuáis que la razón es otra?

—Bueno… —Alvion miró un momento al techo, respirando hondo—… los dioses a veces son… muy complicados de entender. Sería un ingenuo si pensara que no nos ocultan un sinfín de enormes secretos sobre el mundo y la existencia de las cosas. El caso es… que un antepasado Zou, en lugar de preguntarles a los dioses, le preguntó a Agatha en privado. “¿De verdad te han creado para cuidar que los humanos no se propasaran alterando las Corrientes de Realidad?” Esto lo leí en el diario privado que escribió mi antepasado. Y decía que Agatha tardó veinte segundos enteros en responder: “Sí, fue por esa razón”.

—Eso es… muchísima demora en responder —afirmó Yagami.

—Sin duda. Pero mi antepasado lo entendió. No volvió a preguntarle a Agatha más sobre ello. Sabía que quizá la metería en algún problema con los dioses.

—¿Estáis diciendo que los dioses obligan a Agatha a guardar silencio sobre ciertos temas? ¿La castigarían si dice algo que no debe?

—Su relación con los dioses… es muy delicada —lamentó Alvion, cerrando los ojos—. Sólo sé que a ella no le gusta eso, estar obligada por ellos a callar cosas… bueno, estar obligada por ellos a hacer cualquier cosa. Hace ya unos siglos que se rebeló contra ellos y dejó de seguir sus órdenes respecto a qué hacer en este mundo o cómo vivir su vida. Pero sigue obligada a obedecerles en cuanto a lo que debe o no debe contar.

—Se supone que los dioses tendrán sus razones de peso, ¿no? Después de todo, ellos existen por y para proteger el Equilibrio, nuestra realidad, sin la cual no podemos subsistir. Vos debéis de pasar por lo mismo, seguro. Cuántos secretos o informaciones debéis ocultar a unas personas u otras con el fin de proteger el correcto funcionamiento de la Asociación, protegernos a todos nosotros y salvar vidas humanas por todo el mundo. ¿Verdad?

Alvion le dirigió a Yagami una mirada cándida. Le asintió con la cabeza.

—Así que por eso Denzel, en este libro, donde habla con detalle del don taimu, lo califica como “don artificial”, ¿no? —continuó Yagami hablando del tema principal—. Y, en cambio, en este otro libro, donde habla de dos dones que poseían dos amigos humanos suyos del pasado, ¿los califica como “naturales”?

—Así es. Verás, Yoshiyuki. Esos dos libros ya te lo habrán revelado, pero la definición de los “dones” de los que Denzel habla es la de “poderes divinos”. Denzel hace una distinción entre los dones naturales y los artificiales. Don artificial sólo existe uno y es el don taimu, y es considerado un poder divino artificial porque fue “fabricado” por los dioses y “metido” en un ser vivo artificial como Agatha.

»Y luego están, supuestamente, ese otro tipo de dones… —Alvion se estiró por encima del escritorio y agarró el segundo libro que Yagami le acercó, y lo abrió para echarle un vistazo—. Sí… Vaya… Hacía tanto tiempo que no recordaba este libro y lo que Denzel contaba en él… El don de los Ojos, y el don de la Mano Derecha. Los califica como “dones naturales” porque es un poder divino con el que alguien nace de forma natural, sin intervención de los dioses del Yin y el Yang ni causa conocida, ni están atados a las normas del Equilibrio. Por eso, tanto su causa u origen como su utilidad o razón de existir se consideran un misterio.

»Denzel solamente conoció estos dos dones naturales en dos personas. El don de la Mano Derecha se conoce también como el Poder de los Códigos, y es precisamente el poder que poseía el brujo Zhen Yu y con el cual creó vuestros tatuajes iris. Denzel era un niño de 50 años cuando conoció a mi antepasado Leander Zou y se unió a él para colaborar en la Asociación. Y fue apenas meses después cuando Denzel y Leander recibieron aquí en las tierras la visita de dos extraños, una mujer y un hombre, hermanos mellizos: Mó Xiaolang y Zhen Yu Xiaolang. Por sus extraños poderes, las gentes les ponían el título de “brujos”.

—Pero… ¿eran humanos, biológica y energéticamente hablando?

—Sí. Solo que especiales, usuarios de un don diferente cada uno. Enseguida se hicieron amigos de Denzel. Mó era más reservada y más de observar las cosas en silencio y desde la distancia, por eso Denzel entabló una amistad más cercana con Zhen Yu. Denzel lo considera su primer mejor amigo. Y a pesar de que Zhen Yu también era muy reservado a la hora de hablar o mostrar su poder, le contó y le enseñó a Denzel bastantes cosas, y aportó ayudas muy útiles a la Asociación para facilitar el trabajo de los Zou y de los iris, entre ellas, el tatuaje energético de comunicación sensorial que tenéis.

»El poder del brujo Zhen Yu funcionaba mediante la escritura y el dibujo. Era un experto en escribir, trazar, conocer, leer e interpretar todo tipo de símbolos, letras, caracteres, alfabetos, runas… ¿Qué es la escritura sino un código? Él mismo creaba sus propias combinaciones de símbolos, letras, trazos… escribía y dibujaba códigos con ellos, con un determinado orden, patrón o colocación que sólo él conocía o que sólo él daba sentido. Los trazos de vuestros tatuajes no son trazos al azar; los patrones que forman tienen un propósito, un efecto programado.

»Zhen Yu le dio a Leander la capacidad de reproducir estos tatuajes y de implantárselos en la piel a los iris que terminan su entrenamiento, un conocimiento que ha pasado por cada generación Zou hasta mí. Fue un magnífico aporte, especialmente antes de que existieran los teléfonos o las radios, permitiendo a los iris de una misma RS comunicarse entre ellos transmitiendo impulsos sensoriales desde sus tatuajes conectados sin importar la distancia.

—Aunque ahora tengamos tecnología, nos siguen siendo muy útiles —le aseguró Yagami—. ¿Se podría decir que es similar a esos códigos repletos de letras, cifras y símbolos que usan las computadoras o chips para funcionar?

—Eso es. Pero Zhen Yu nada más tenía que escribir o dibujar a mano algo, en cualquier superficie, incluso en el propio aire, usando su inseparable pluma cargada de una tinta negra que él mismo fabricaba, y sus códigos cobraban vida o producían efectos, incluso modificaban o alteraban la realidad. También creaba cosas de la nada. Ilusiones sólidas, palpables, muy realistas… Sus códigos no se borran a no ser que él los programara para ello, pero si creaba cosas, objetos o seres a partir de ellos, estas cosas sí que eran temporales y desaparecían en un tiempo. Podía crear, por ejemplo, un caballo alado, tan auténtico como uno de verdad, dibujándolo primero en cualquier superficie o en el aire con su pluma. Pero, según dice Denzel aquí, tal creación podía existir un máximo de media hora si Zhen Yu no lo hacía desaparecer antes con un simple movimiento de la mano.

—Señor… eso es… —Yagami intentaba asimilar todo lo que acaba de escuchar; no le salían las palabras, sólo negaba con la cabeza.

—Irracional, ¿verdad? —asintió el anciano—. Fantasía, magia, algo fuera de las leyes de la lógica, de la realidad y de la ciencia, un poder imposible… Poderes divinos en manos de una simple persona y no se sabe por qué. Creo que por eso Zhen Yu y su hermana Mó procuraban no hablar mucho de ello.

—¿No es precisamente lo que preocupaba a los dioses, que hubiera humanos que pudieran alterar la realidad del Equilibrio, y por lo cual crearon a Agatha?

—Agatha ya tenía más de cinco siglos cuando los brujos Xiaolang se dieron a conocer aquí en las tierras Zou, y la verdad es que la existencia de sus dones intrigó y sorprendió a los propios dioses, tanto como a Denzel y a Leander. Una de las razones por las que Denzel se apegó tanto a Zhen Yu y a su hermana es porque los dioses del Yin le encomendaron su primer deber como taimu, que era investigar y analizar a estos dos hermanos y sus extraños dones. En el proceso, lo que era una orden de los dioses y un simple objeto de estudio, acabó convirtiéndose en una gran amistad entre Denzel y los brujos.

—¿Al final no hubo nada de los brujos que preocupara a los dioses como para hacer algo al respecto, como encerrarlos por si acaso, o poner sobre ellos la supervisión continua de los Zou como ya sucede con Agatha y Denzel?

—Bueno, la verdad es que eso es algo curioso y un poco raro. Mó y Zhen Yu contentaron las preguntas y estudios de Denzel, enseñándole lo suficiente para que, al final, Denzel les dijera a los dioses que estos dones, si bien podían alterar la realidad, sus usuarios eran dignos de confiar en su uso responsable. Y los dioses por lo visto se quedaron conformes.

—Quizá porque confían en el honesto criterio de Denzel como taimu.

—Puede ser. Pero también puede ser porque Mó y Zhen Yu eran humanos, humanos que, a pesar de que vivieron unos pocos años aquí en las tierras y aportaron cosas de gran ayuda a la Asociación, insistieron, insistieron y reinsistieron en no formar parte de ella ni prestar un servicio oficial en ella. Mó y Zhen Yu eran viajeros. Vinieron, se quedaron una temporada, aportaron ayudas, y se marcharon.

—¿Adónde?

—No se sabe. Quizá a vivir a otra parte y usar sus dones para ayudar a otras gentes. Al negarse a ser miembros oficiales de la Asociación, conservaron su condición de “humanos libres” fuera de las normas del Equilibrio, y esto significaba que los dioses no podían ejercer ningún control sobre ellos ni sobre cómo usar sus dones, ni darles órdenes, ni encerrarlos ni nada.

—Oh… O sea que, aunque vieran en los brujos una amenaza contra el Equilibrio, no podían hacer nada de todas formas. Qué curioso, parece que los brujos Xiaolang se conocían muy bien las normas de los dioses y cómo funcionan las cosas con ellos.

—No es de sorprender, teniendo en cuenta el poder de Mó.

—¡Cierto! ¿Qué hay del poder o del don de ella?

—El don de los Ojos. Denzel también lo llamaba el don Oráculo. La bruja Mó tenía el poder de verlo todo, incluso el futuro —le explicó Alvion según releía el contenido del libro entre sus manos—. Todo, tanto lo que hay en el plano real como en el espiritual, incluso lo que hay en lo que Denzel llama “el plano intramaterial”.

—¿Cómo? ¿Los átomos? ¿O algo como la cuántica?

—Como la cuántica pero más allá, pues mezcla lo físico con la percepción de algo más. Según escribe aquí, a Denzel mismo le costó un poco entenderlo, y lo interpreta como un plano donde las cosas se conectan mediante hilos de tiempo, hilos de memoria, hilos de contacto físico e hilos de significado.

—Yo tampoco he entendido bien esa parte, pero el poder de ella lo define Denzel en tres partes: comunicación espiritual, visión del futuro y lectura de objetos.

—Así es. Por lo visto, la bruja Mó podía ver perfectamente a los fantasmas y espíritus, cuando para nosotros son totalmente invisibles, y podía hablar con ellos o invocarlos desde las otras dimensiones. Por otro lado, tenía la capacidad de predecir el futuro, pero no se trata de la predicción de un único evento exacto, sino de la predicción de probabilidades. Según vivía en el tiempo presente, y según lo que sucediera en el tiempo presente, a ella le venían visiones ocasionales de los futuros que más probabilidad tenían de suceder. Dependiendo del interés, la concentración y el esfuerzo que ella le pusiera a esta capacidad, podía tener desde visiones vagas y sin detalle hasta una visión clara de un evento futuro más probable de suceder con fecha y todo. Y por último, Mó también poseía la capacidad de “leer los objetos”, que es percibir el llamado “plano intramaterial” que hemos dicho antes.

—¿Cómo funcionaba?

—Ella tocaba un objeto, y podía ver todo lo que estaba relacionado con él: otras personas que lo habían tocado, el uso que le habían dado, a quién perteneció en el pasado o a quién pertenece en el presente, incluso el significado sentimental que guarda dentro; es decir, el significado tanto simbólico como emocional que las personas que lo habían poseído o utilizado depositaron en él.

»De hecho, aquí Denzel relata una demostración con la que la bruja Mó le obsequió. Denzel tenía una muñeca de trapo que pertenecía a una niña que conoció años atrás. Esa niña era hija de agricultores, y un día ella, su familia y todo su pueblo fueron arrasados por unos bárbaros. Denzel se quedó con su muñeca para recordarla, puesto que había hecho mucha amistad con ella y su familia mientras viajaba por esas tierras. Entonces decidió dársela a la bruja para ver qué podía hacer. La bruja tocó la muñeca y, a los pocos segundos, se le pusieron los ojos en blanco, se quedó en trance. Luego despertó y le contó a Denzel lo que había visto. Todo, absolutamente todo lo que decía era correcto. Le contó quién era la dueña de esa muñeca, las personas relacionadas con la niña y los eventos más importantes de su vida, incluyendo el desastroso día de su muerte. Describió a la niña y lo que vivió mientras los bárbaros se hicieron con su pueblo. Denzel lo había vivido, y puesto que sus recuerdos coincidían con las palabras de la bruja, quedó atónito.

—O sea… —caviló—… que Mó podía ver la historia de ese objeto, así como el sentimentalismo que guardaba.

—Así es. Otro ejemplo fue que, de esta misma manera, Denzel pudo resolver el enigma del asesinato de un primo de un señor feudal que ocurrió un mes antes, dándole a Mó el puñal que se había usado para el asesinato. Ella detectó la verdad encerrada dentro del puñal, viendo quién lo empuñó y cómo había sido el asesinato.

—Un don excepcional —dijo, asombrado y emocionado.

—Sí, pero ya no existe en este mundo. Los brujos Xiaolang pasaron a mejor vida hace tres siglos y no se ha vuelto a hallar a nadie más en el mundo con unos poderes iguales.

—Magnífico, Señor, es todo lo que necesitaba saber —sonrió Yagami, recuperando los libros que Alvion le dio de vuelta, dejándolos sobre sus piernas—. Creo que sospecho la razón por la que mi compañero Jannik tenía ya conocimiento de este tema. Una vez oí decir a mi maestro Pipi que los Knive son el linaje más antiguo que todavía existe en el mundo. Un clan tan antiguo y persistente, sobre todo con capacidades tan poderosas, debe de saber muchas cosas sobre antiguos misterios, seres y poderes que han pisado este mundo. ¿Es tan antiguo como el linaje Zou?

—Hah… —a Alvion se le escapó una risa, mientras jugueteaba desinteresadamente con una pluma sobre su escritorio, haciéndola girar entre los dedos—. ¿Tan?

—¿Más aún? —se sorprendió Yagami—. ¿De qué año es el primer registro que se tiene de la existencia de los Knive?

—No sé… ¿Desde cuándo existe el homo sapiens? —preguntó Alvion entonces.

Yagami se quedó mudo, abriendo los ojos como platos.

—¿Qué? ¿Habláis en serio? ¿Cómo se sabe eso?

—Los dioses tienen ese registro. Por lo visto, los Knive llevan existiendo en este mundo y poniendo nerviosos a los dioses unos trescientos mil años.

—Joder, la hostia… —murmuró Yagami, pero hizo un gesto apurado y se tapó la boca—. Perdón por mi lenguaje.

—No te preocupes, Fuujin lleva 33 años deleitándome los oídos con el sonido de las palabrotas más pintorescas de siete idiomas diferentes.

Yagami estuvo a punto de reírse, pero de pronto se encendieron las finas pantallas de los tres ordenadores grandes que Alvion tenía sobre el escritorio, dos a un lado y el tercero al otro lado.

—“Alvion. Confirmada la localización de la banda de mercenarios Cherenvulk” —habló la voz femenina de Hoti por el despacho—. “Acaban de tramitar el pago del cargamento de ojivas en la frontera de Bangladés. Conflicto civil inminente en la región.”

—Envía las coordenadas del lugar donde se ha hecho el intercambio a los Líderes de la LRS, SRS y la NRS de Calcuta de inmediato —dijo Alvion directamente, y tan tranquilo como siempre—. Intercepta las comunicaciones dirigidas a Dublín hacia la sede de la banda hasta que la captura finalice. Comunica a los monjes que vayan enviando dos aviones a la región y que los almaati de la LRS se encarguen de dirigir la operación de ocultamiento antes de que ningún signo de actividad llegue a ojos u oídos de algún medio de comunicación de la zona, autoridades o políticos. Y que la NRS cancele la ejecución de los dos condenados asignados, quiero que los traigan aquí vivos e intentar su reforma también, hasta que el nudo latente sea solucionado y la Hoti negra pueda darme datos certeros.

—“Hecho” —contestó la Hoti blanca.

Yagami se quedó algo impresionado. La respuesta de Alvion había sido tan inmediata, firme y natural que parecía un juego de niños para él. El anciano estaba sorbiendo el último trago de su taza de café cuando vio la cara anonadada del japonés, y levantó sus cejas blancas con un interrogante.

—Guau… En fin, Señor, no quiero robaros más tiempo —dijo Yagami—. Nada más quiero haceros una última consulta.

—Adelante.

—Veréis… se trata de la ARS de Tokio. Y es que su comportamiento de los últimos meses nos preocupa. Estamos ejerciendo un espionaje inofensivo sobre ellos, y…

—Yo no me ocupo de vuestros asuntos de competencia, rivalidad y peleas.

—Ya, lo sé, pero es que… me preguntaba si vos tal vez podríais saber si la ARS ha estado metida en actividades… digamos… que se saltan las normas primordiales de la Asociación.

Alvion se quedó callado, y de repente miró muy serio al Shokubutsu.

—Esa es una acusación muy grave.

—Señor… realmente es algo que nos preocupa a la SRS.

—Puedo asegurarte que no he detectado nada alarmante alrededor de Viernes. A los iris que padecen los majin más peligrosos, como ella o como Neuval, los tengo siempre en prioridad —se señaló la frente, aludiendo a su mente—. Si Viernes hubiese manifestado brotes de majin importantes o quebrantado alguna norma primordial, lo habría detectado en mi mente. Pero no es el caso.

—Entiendo… Sé que es impertinente por mi parte insistir, Señor, pero, ¿podríais por ejemplo ver ahora qué anda haciendo la ARS? No os pido que me digáis qué hacen, puesto que es información privada, pero si veis algo fuera de lugar…

—Está bien. Dame un momento.

Alvion cerró los ojos y comenzó a concentrarse. Dado que tenía a unos tres millones de iris conectados a su mente, localizar a unos en concreto podía llevar unos largos segundos. Cuando algún iris tenía un brote de majin grave, Alvion lo detectaba de forma automática como un impulso energético, como una alarma que saltaba sola. Pero, a veces, los brotes de majin no eran muy graves, y aun así el iris podía actuar bajo sus efectos y la alarma no llegaba a la mente de Alvion tan clara o rápida como el otro caso.

Algo fallaba. No estaba consiguiendo conectar bien con los miembros de la ARS. Sí podía detectar sus iris, y al menos eso era buena señal, pero le estaba costando visualizar en qué lugar estaban, y qué hacían.

Alvion volvió a abrir los ojos. Se quedó abstraído mirando su escritorio. Yagami vio su expresión de disgusto. Brincó en su silla y estuvo a punto de preguntarle si había visto a la ARS hacer algo malo, pero se dio cuenta de que no se trataba de eso. Alvion estaba disgustado, y callado, porque estaba decepcionado con la evidente falta de eficacia de su poder. Solamente intentando hacer este simple ejercicio, se dio cuenta de que sus capacidades estaban mermando.

—Lo siento —murmuró el anciano.

—¡No! No os disculpéis —se apuró Yagami—. No debí pediros hacer algo así.

—Si no me lo hubieras pedido, no habría sabido que mis capacidades están a este nivel. Es bueno ser consciente de esto. Si no soy capaz de detectar correctamente la energía de todos mis iris, no podré proteger correctamente su bienestar y la armonía de la Asociación. En ese caso, ahora sé que necesito acudir más de lo que pensaba a la ayuda de los monjes y de los propios iris para cuidarnos mejor los unos a los otros.

—Haremos lo que sea —afirmó Yagami.

—Al menos, puedo decirte que sigo conectado a todos los iris de la ARS. Eso quiere decir que siguen teniendo iris. Aunque estén enfermos de majin, parece que se mantienen en un grado controlable. Pero eso no es garante de que todo vaya bien con ellos. Con este debilitamiento de mi poder no podemos confiar en él. Por eso, si a Nicolás le preocupa algo sobre la ARS, no me queda más remedio que pediros a vosotros que comprobéis que todo va bien con ella.

—Por supuesto, mi Señor. Nos encargaremos nosotros, no os preocupéis. No dejaremos que nada ponga en peligro a los humanos ni a la Asociación, sean criminales o sean iris enfermos —concluyó el Shokubutsu con determinación, y se puso en pie, haciendo una inclinación de respeto—. Gracias por toda vuestra ayuda y vuestro tiempo, Alvion. Me ha servido mucho. Ya tengo lo necesario para regresar a Tokio y darles a mi Líder y a mi Guardián lo que pedían. Devolveré estos libros a la biblioteca y…

—Tranquilo. No pierdas tiempo con eso, déjamelos ahí en mi estantería y ya los llevaré yo a la biblioteca. Agatha acaba de venir al templo, ha traído a tres nuevos iris convertidos. Aprovecha y ve a buscarla al hall principal del templo para que te lleve de vuelta en un teletransporte.

—Estupendo —sonrió, y se dirigió al tramo final de la enorme estantería que cubría las tres paredes que rodeaban el escritorio de Alvion, que aún tenía algunos huecos libres y el anciano utilizaba para depositar los libros que más a menudo solía consultar o leer.

En cuanto los dejó ahí en un hueco, Yagami captó algo con el rabillo del ojo que le llamó la atención. Entre los otros libros que ahí había, reconoció uno de forma inmediata, porque era uno que había visto muchas veces. Era un libro de tapas duras negras, y en el lomo estaba escrito en blanco el título, La hipocresía justificada, y el nombre el autor, Naoki Katsu.

Yagami se quedó inmóvil, todavía con una mano sobre los libros de Denzel, mirando fijamente ese libro negro. Parecía haberse quedado en blanco. Alvion se dio cuenta, y entendió lo que pasaba.

—¿Por qué tenéis esto aquí? —preguntó Yagami, con una voz agravada.

—Porque es útil e interesante. Es conocimiento que valoro.

—Proviene de un criminal. De un asesino en serie sin escrúpulos.

—Tu padre era más cosas aparte de eso, Yoshiyuki.

Yagami terminó de colocar los libros de Denzel, y se quedó mirando la estantería en silencio, dándole la espalda al anciano. Estaba molesto, pero no por lo que el Zou le había dicho, ni porque tuviera ahí ese libro. Fue por traerle de nuevo estos recuerdos que llevaba desde los 8 años queriendo dejar atrás. La vergüenza, la rabia… Por eso tuvo que ponerse el apellido de su madre, Yagami, y dejar de llamarse Yoshiyuki Katsu.

—Lamento que te haya molestado ver ese libro ahí —dijo Alvion.

—No… No es culpa vuestra. Son mis batallas internas —concluyó más calmado, y volvió a girarse hacia Alvion y a inclinarse—. Por favor, decidles a mis padres adoptivos, si los ve, que lamento irme sin despedirme y que ya vendré de visita en otra ocasión. Oh, y me disculpo en nombre de ellos, por todas las veces que os han espiado en vuestros momentos privados componiendo poesía para vuestra esposa. No se lo tengáis demasiado en cuenta.

Tras decir eso, Yagami salió rápidamente del despacho para ir a buscar a Agatha antes de que esta se marchara del templo. Alvion ya estaba solo, pero se le había quedado una cara de tremendo disgusto, y roja de bochorno, con las palabras de Yagami de “por todas las veces que os han espiado” haciendo eco en su cabeza.

—¿¡Lo han hecho más de una vez!?









80.
Los dones de los brujos Xiaolang

Alvion le indicó a Yagami con un gesto que se sentara en una de las sillas delante de su escritorio. Yagami obedeció, pero cuando vio al anciano posando la bandeja sobre la mesa y comenzando a servirle la taza de café, se volvió a levantar de un salto.

—¡Oh, no! Dejad que lo haga yo, no hace falta que vos…

—¿Leche y azúcar? —le interrumpió.

—Pero, Señor…

—Si tú me invitaras a mí a tu casa a tomar un café, ¿te parecería normal que fuera yo quien te lo sirviera?

—Eh… —titubeó, y se lo imaginó—. Ah —reconoció que, efectivamente, sería bien raro, además de inadecuado. Así que volvió a sentarse en la silla—. Con un poco de leche, sin azúcar.

—Marchando —sonrió el anciano por fin.

Yagami también dejó entrever una sonrisa, relajándose. A veces un iris se olvidaba de que Alvion no era su jefe de trabajo. Era más que eso. Cuando pasaban unos pocos minutos a su lado era cuando lo recordaban. La verdad es que le pareció curioso, y entrañable, lo mucho que esta imagen de Alvion sirviéndole un café le recordaba a Yako sirviendo a los clientes de su cafetería.

—Muchas gracias —dijo Yagami, tomando su taza.

—De nada —respondió el anciano, sentándose en su sillón al otro lado del escritorio con su taza también—. Pues, cuéntame, joven. Tengo mucha curiosidad. ¿Cuál es el tema que el pequeño Jannik Knive te ha sugerido que busques en los libros de la biblioteca?

—Pues veréis, es un tema del que nunca hemos oído hablar. No conozco a ningún iris que lo haya oído o mencionado alguna vez, ni siquiera los monjes o las gentes de las tierras. Se trata de algo que llaman “dones”.

Alvion sólo levantó las cejas, pero no dijo nada.

—Investigando aquí, he aprendido que la Asociación trató con este tema hace mucho tiempo, y en su momento fue objeto de estudio, pero hace mucho que volvió a caer en el olvido y apenas algunos libros de Ciencias Energéticas y de Historia de la Asociación lo mencionan. Donde he encontrado la información más detallada y extensa sobre unos “dones” en concreto, es en estos dos libros escritos por Denzel hace… —abrió uno de los libros para ver la fecha escrita en los créditos—… trescientos años. Este primer libro que he encontrado habla de algo que sí es bien sabido por toda la Asociación, el propio poder de Denzel y de Agatha, el llamado “don taimu”, o “don del Espacio-Tiempo”, simplificado a “don del Tiempo”.

»Todos los iris, en nuestro aprendizaje aquí, se nos enseña desde el principio qué tipo de seres son Agatha y Denzel. Pero se nos enseña lo básico de ellos —apuntó, levantando un dedo con énfasis; después miró al anciano con una expresión más agravada—. Señor… no sabía que los orígenes, la naturaleza y las condiciones alrededor de Agatha y Denzel fuesen tan complicadas… En nuestro aprendizaje, se nos enseña que Agatha no es humana y que nació con el don taimu porque los dioses del Yin se lo otorgaron. Pero… no nos detallaron el hecho de que ella no “nació” exactamente. Fue creada de la nada… fabricada por los dioses del Yin. Pero que los dioses puedan hacer una cosa así… ya sabéis… crear algo material y con vida… es… —gesticuló con la mano, sabiendo que estaba hablando de algo delicado—. ¿No se supone que es antinatural? Es decir… Los dioses del Yin y el Yang son los creadores del Equilibrio, es decir, de nuestra realidad, de las leyes de cómo funciona nuestra realidad, no del mundo físico ni de los seres vivos.

—Efectivamente, Yoshiyuki, los taimu, especialmente Agatha, son unos seres con unos orígenes y condiciones muy complicados de explicar, y ha habido mucha controversia alrededor de ello —le interrumpió Alvion con calma, sosteniendo su taza humeante entre sus dedos frente a su barba—. Por eso, a los iris, en vuestro entrenamiento, sólo os explicamos lo necesario y esencial sobre los taimu y su poder. Por respeto a Agatha, sobre todo, quien ha luchado toda su vida por ser reconocida en la misma categoría de los humanos libres, y no en la categoría de “instrumento divino”. Siempre ha estado bajo los estigmas de “monstruo”, “demonio”, “herramienta”, “amenaza” o “peligro mundial”… por ser la primera criatura de su tipo en la historia del universo. No es que sea un secreto o un tabú; de hecho, Agatha ya les ha comentado a muchos iris que ella es un ser artificial creado por los dioses. A iris de confianza, claro. Porque ella lo considera un simple dato íntimo y personal que no tiene por qué saber toda la Asociación.

»Si me preguntas por qué los dioses del Yin decidieron por primera vez en millones de años de su existencia salirse de su naturaleza equilibrista y carente de deseos y emociones y desear o sentir curiosidad por crear algo físico y vivo en lugar de una ley de realidad… la respuesta que ellos les dieron a mis antepasados es porque necesitaban un “instrumento” que pudiera actuar aquí, en el mundo terrestre, de parte de ellos, para poder controlar o intervenir “legalmente” en la vida de los humanos.

»Antes de crear a Agatha, estaban viendo cómo la humanidad se estaba haciendo cada vez más numerosa en este mundo y cómo cada vez avanzaba más en conocimientos e inteligencia. Medicina, matemáticas, tecnología, física, química… los humanos estaban jugando cada vez más con las leyes de la realidad y eso preocupaba a los dioses un poco. Agatha les servía como agente, como revisora de que las Corrientes de Realidad que fluyen por todas partes, que es lo único que los ojos de los taimu sí pueden ver, no se alteraran demasiado o se estropearan, e intervenir sobre los humanos directamente si era necesario, ya que los dioses del Yin y el Yang no tienen capacidad ni potestad alguna sobre los humanos, únicos seres que, a diferencia de nosotros, son libres de las normas del Equilibrio por ser energéticamente más inofensivos.

—Entiendo… Pero según dijisteis hace un momento, esta es la respuesta que los dioses os dieron. ¿Insinuáis que la razón es otra?

—Bueno… —Alvion miró un momento al techo, respirando hondo—… los dioses a veces son… muy complicados de entender. Sería un ingenuo si pensara que no nos ocultan un sinfín de enormes secretos sobre el mundo y la existencia de las cosas. El caso es… que un antepasado Zou, en lugar de preguntarles a los dioses, le preguntó a Agatha en privado. “¿De verdad te han creado para cuidar que los humanos no se propasaran alterando las Corrientes de Realidad?” Esto lo leí en el diario privado que escribió mi antepasado. Y decía que Agatha tardó veinte segundos enteros en responder: “Sí, fue por esa razón”.

—Eso es… muchísima demora en responder —afirmó Yagami.

—Sin duda. Pero mi antepasado lo entendió. No volvió a preguntarle a Agatha más sobre ello. Sabía que quizá la metería en algún problema con los dioses.

—¿Estáis diciendo que los dioses obligan a Agatha a guardar silencio sobre ciertos temas? ¿La castigarían si dice algo que no debe?

—Su relación con los dioses… es muy delicada —lamentó Alvion, cerrando los ojos—. Sólo sé que a ella no le gusta eso, estar obligada por ellos a callar cosas… bueno, estar obligada por ellos a hacer cualquier cosa. Hace ya unos siglos que se rebeló contra ellos y dejó de seguir sus órdenes respecto a qué hacer en este mundo o cómo vivir su vida. Pero sigue obligada a obedecerles en cuanto a lo que debe o no debe contar.

—Se supone que los dioses tendrán sus razones de peso, ¿no? Después de todo, ellos existen por y para proteger el Equilibrio, nuestra realidad, sin la cual no podemos subsistir. Vos debéis de pasar por lo mismo, seguro. Cuántos secretos o informaciones debéis ocultar a unas personas u otras con el fin de proteger el correcto funcionamiento de la Asociación, protegernos a todos nosotros y salvar vidas humanas por todo el mundo. ¿Verdad?

Alvion le dirigió a Yagami una mirada cándida. Le asintió con la cabeza.

—Así que por eso Denzel, en este libro, donde habla con detalle del don taimu, lo califica como “don artificial”, ¿no? —continuó Yagami hablando del tema principal—. Y, en cambio, en este otro libro, donde habla de dos dones que poseían dos amigos humanos suyos del pasado, ¿los califica como “naturales”?

—Así es. Verás, Yoshiyuki. Esos dos libros ya te lo habrán revelado, pero la definición de los “dones” de los que Denzel habla es la de “poderes divinos”. Denzel hace una distinción entre los dones naturales y los artificiales. Don artificial sólo existe uno y es el don taimu, y es considerado un poder divino artificial porque fue “fabricado” por los dioses y “metido” en un ser vivo artificial como Agatha.

»Y luego están, supuestamente, ese otro tipo de dones… —Alvion se estiró por encima del escritorio y agarró el segundo libro que Yagami le acercó, y lo abrió para echarle un vistazo—. Sí… Vaya… Hacía tanto tiempo que no recordaba este libro y lo que Denzel contaba en él… El don de los Ojos, y el don de la Mano Derecha. Los califica como “dones naturales” porque es un poder divino con el que alguien nace de forma natural, sin intervención de los dioses del Yin y el Yang ni causa conocida, ni están atados a las normas del Equilibrio. Por eso, tanto su causa u origen como su utilidad o razón de existir se consideran un misterio.

»Denzel solamente conoció estos dos dones naturales en dos personas. El don de la Mano Derecha se conoce también como el Poder de los Códigos, y es precisamente el poder que poseía el brujo Zhen Yu y con el cual creó vuestros tatuajes iris. Denzel era un niño de 50 años cuando conoció a mi antepasado Leander Zou y se unió a él para colaborar en la Asociación. Y fue apenas meses después cuando Denzel y Leander recibieron aquí en las tierras la visita de dos extraños, una mujer y un hombre, hermanos mellizos: Mó Xiaolang y Zhen Yu Xiaolang. Por sus extraños poderes, las gentes les ponían el título de “brujos”.

—Pero… ¿eran humanos, biológica y energéticamente hablando?

—Sí. Solo que especiales, usuarios de un don diferente cada uno. Enseguida se hicieron amigos de Denzel. Mó era más reservada y más de observar las cosas en silencio y desde la distancia, por eso Denzel entabló una amistad más cercana con Zhen Yu. Denzel lo considera su primer mejor amigo. Y a pesar de que Zhen Yu también era muy reservado a la hora de hablar o mostrar su poder, le contó y le enseñó a Denzel bastantes cosas, y aportó ayudas muy útiles a la Asociación para facilitar el trabajo de los Zou y de los iris, entre ellas, el tatuaje energético de comunicación sensorial que tenéis.

»El poder del brujo Zhen Yu funcionaba mediante la escritura y el dibujo. Era un experto en escribir, trazar, conocer, leer e interpretar todo tipo de símbolos, letras, caracteres, alfabetos, runas… ¿Qué es la escritura sino un código? Él mismo creaba sus propias combinaciones de símbolos, letras, trazos… escribía y dibujaba códigos con ellos, con un determinado orden, patrón o colocación que sólo él conocía o que sólo él daba sentido. Los trazos de vuestros tatuajes no son trazos al azar; los patrones que forman tienen un propósito, un efecto programado.

»Zhen Yu le dio a Leander la capacidad de reproducir estos tatuajes y de implantárselos en la piel a los iris que terminan su entrenamiento, un conocimiento que ha pasado por cada generación Zou hasta mí. Fue un magnífico aporte, especialmente antes de que existieran los teléfonos o las radios, permitiendo a los iris de una misma RS comunicarse entre ellos transmitiendo impulsos sensoriales desde sus tatuajes conectados sin importar la distancia.

—Aunque ahora tengamos tecnología, nos siguen siendo muy útiles —le aseguró Yagami—. ¿Se podría decir que es similar a esos códigos repletos de letras, cifras y símbolos que usan las computadoras o chips para funcionar?

—Eso es. Pero Zhen Yu nada más tenía que escribir o dibujar a mano algo, en cualquier superficie, incluso en el propio aire, usando su inseparable pluma cargada de una tinta negra que él mismo fabricaba, y sus códigos cobraban vida o producían efectos, incluso modificaban o alteraban la realidad. También creaba cosas de la nada. Ilusiones sólidas, palpables, muy realistas… Sus códigos no se borran a no ser que él los programara para ello, pero si creaba cosas, objetos o seres a partir de ellos, estas cosas sí que eran temporales y desaparecían en un tiempo. Podía crear, por ejemplo, un caballo alado, tan auténtico como uno de verdad, dibujándolo primero en cualquier superficie o en el aire con su pluma. Pero, según dice Denzel aquí, tal creación podía existir un máximo de media hora si Zhen Yu no lo hacía desaparecer antes con un simple movimiento de la mano.

—Señor… eso es… —Yagami intentaba asimilar todo lo que acaba de escuchar; no le salían las palabras, sólo negaba con la cabeza.

—Irracional, ¿verdad? —asintió el anciano—. Fantasía, magia, algo fuera de las leyes de la lógica, de la realidad y de la ciencia, un poder imposible… Poderes divinos en manos de una simple persona y no se sabe por qué. Creo que por eso Zhen Yu y su hermana Mó procuraban no hablar mucho de ello.

—¿No es precisamente lo que preocupaba a los dioses, que hubiera humanos que pudieran alterar la realidad del Equilibrio, y por lo cual crearon a Agatha?

—Agatha ya tenía más de cinco siglos cuando los brujos Xiaolang se dieron a conocer aquí en las tierras Zou, y la verdad es que la existencia de sus dones intrigó y sorprendió a los propios dioses, tanto como a Denzel y a Leander. Una de las razones por las que Denzel se apegó tanto a Zhen Yu y a su hermana es porque los dioses del Yin le encomendaron su primer deber como taimu, que era investigar y analizar a estos dos hermanos y sus extraños dones. En el proceso, lo que era una orden de los dioses y un simple objeto de estudio, acabó convirtiéndose en una gran amistad entre Denzel y los brujos.

—¿Al final no hubo nada de los brujos que preocupara a los dioses como para hacer algo al respecto, como encerrarlos por si acaso, o poner sobre ellos la supervisión continua de los Zou como ya sucede con Agatha y Denzel?

—Bueno, la verdad es que eso es algo curioso y un poco raro. Mó y Zhen Yu contentaron las preguntas y estudios de Denzel, enseñándole lo suficiente para que, al final, Denzel les dijera a los dioses que estos dones, si bien podían alterar la realidad, sus usuarios eran dignos de confiar en su uso responsable. Y los dioses por lo visto se quedaron conformes.

—Quizá porque confían en el honesto criterio de Denzel como taimu.

—Puede ser. Pero también puede ser porque Mó y Zhen Yu eran humanos, humanos que, a pesar de que vivieron unos pocos años aquí en las tierras y aportaron cosas de gran ayuda a la Asociación, insistieron, insistieron y reinsistieron en no formar parte de ella ni prestar un servicio oficial en ella. Mó y Zhen Yu eran viajeros. Vinieron, se quedaron una temporada, aportaron ayudas, y se marcharon.

—¿Adónde?

—No se sabe. Quizá a vivir a otra parte y usar sus dones para ayudar a otras gentes. Al negarse a ser miembros oficiales de la Asociación, conservaron su condición de “humanos libres” fuera de las normas del Equilibrio, y esto significaba que los dioses no podían ejercer ningún control sobre ellos ni sobre cómo usar sus dones, ni darles órdenes, ni encerrarlos ni nada.

—Oh… O sea que, aunque vieran en los brujos una amenaza contra el Equilibrio, no podían hacer nada de todas formas. Qué curioso, parece que los brujos Xiaolang se conocían muy bien las normas de los dioses y cómo funcionan las cosas con ellos.

—No es de sorprender, teniendo en cuenta el poder de Mó.

—¡Cierto! ¿Qué hay del poder o del don de ella?

—El don de los Ojos. Denzel también lo llamaba el don Oráculo. La bruja Mó tenía el poder de verlo todo, incluso el futuro —le explicó Alvion según releía el contenido del libro entre sus manos—. Todo, tanto lo que hay en el plano real como en el espiritual, incluso lo que hay en lo que Denzel llama “el plano intramaterial”.

—¿Cómo? ¿Los átomos? ¿O algo como la cuántica?

—Como la cuántica pero más allá, pues mezcla lo físico con la percepción de algo más. Según escribe aquí, a Denzel mismo le costó un poco entenderlo, y lo interpreta como un plano donde las cosas se conectan mediante hilos de tiempo, hilos de memoria, hilos de contacto físico e hilos de significado.

—Yo tampoco he entendido bien esa parte, pero el poder de ella lo define Denzel en tres partes: comunicación espiritual, visión del futuro y lectura de objetos.

—Así es. Por lo visto, la bruja Mó podía ver perfectamente a los fantasmas y espíritus, cuando para nosotros son totalmente invisibles, y podía hablar con ellos o invocarlos desde las otras dimensiones. Por otro lado, tenía la capacidad de predecir el futuro, pero no se trata de la predicción de un único evento exacto, sino de la predicción de probabilidades. Según vivía en el tiempo presente, y según lo que sucediera en el tiempo presente, a ella le venían visiones ocasionales de los futuros que más probabilidad tenían de suceder. Dependiendo del interés, la concentración y el esfuerzo que ella le pusiera a esta capacidad, podía tener desde visiones vagas y sin detalle hasta una visión clara de un evento futuro más probable de suceder con fecha y todo. Y por último, Mó también poseía la capacidad de “leer los objetos”, que es percibir el llamado “plano intramaterial” que hemos dicho antes.

—¿Cómo funcionaba?

—Ella tocaba un objeto, y podía ver todo lo que estaba relacionado con él: otras personas que lo habían tocado, el uso que le habían dado, a quién perteneció en el pasado o a quién pertenece en el presente, incluso el significado sentimental que guarda dentro; es decir, el significado tanto simbólico como emocional que las personas que lo habían poseído o utilizado depositaron en él.

»De hecho, aquí Denzel relata una demostración con la que la bruja Mó le obsequió. Denzel tenía una muñeca de trapo que pertenecía a una niña que conoció años atrás. Esa niña era hija de agricultores, y un día ella, su familia y todo su pueblo fueron arrasados por unos bárbaros. Denzel se quedó con su muñeca para recordarla, puesto que había hecho mucha amistad con ella y su familia mientras viajaba por esas tierras. Entonces decidió dársela a la bruja para ver qué podía hacer. La bruja tocó la muñeca y, a los pocos segundos, se le pusieron los ojos en blanco, se quedó en trance. Luego despertó y le contó a Denzel lo que había visto. Todo, absolutamente todo lo que decía era correcto. Le contó quién era la dueña de esa muñeca, las personas relacionadas con la niña y los eventos más importantes de su vida, incluyendo el desastroso día de su muerte. Describió a la niña y lo que vivió mientras los bárbaros se hicieron con su pueblo. Denzel lo había vivido, y puesto que sus recuerdos coincidían con las palabras de la bruja, quedó atónito.

—O sea… —caviló—… que Mó podía ver la historia de ese objeto, así como el sentimentalismo que guardaba.

—Así es. Otro ejemplo fue que, de esta misma manera, Denzel pudo resolver el enigma del asesinato de un primo de un señor feudal que ocurrió un mes antes, dándole a Mó el puñal que se había usado para el asesinato. Ella detectó la verdad encerrada dentro del puñal, viendo quién lo empuñó y cómo había sido el asesinato.

—Un don excepcional —dijo, asombrado y emocionado.

—Sí, pero ya no existe en este mundo. Los brujos Xiaolang pasaron a mejor vida hace tres siglos y no se ha vuelto a hallar a nadie más en el mundo con unos poderes iguales.

—Magnífico, Señor, es todo lo que necesitaba saber —sonrió Yagami, recuperando los libros que Alvion le dio de vuelta, dejándolos sobre sus piernas—. Creo que sospecho la razón por la que mi compañero Jannik tenía ya conocimiento de este tema. Una vez oí decir a mi maestro Pipi que los Knive son el linaje más antiguo que todavía existe en el mundo. Un clan tan antiguo y persistente, sobre todo con capacidades tan poderosas, debe de saber muchas cosas sobre antiguos misterios, seres y poderes que han pisado este mundo. ¿Es tan antiguo como el linaje Zou?

—Hah… —a Alvion se le escapó una risa, mientras jugueteaba desinteresadamente con una pluma sobre su escritorio, haciéndola girar entre los dedos—. ¿Tan?

—¿Más aún? —se sorprendió Yagami—. ¿De qué año es el primer registro que se tiene de la existencia de los Knive?

—No sé… ¿Desde cuándo existe el homo sapiens? —preguntó Alvion entonces.

Yagami se quedó mudo, abriendo los ojos como platos.

—¿Qué? ¿Habláis en serio? ¿Cómo se sabe eso?

—Los dioses tienen ese registro. Por lo visto, los Knive llevan existiendo en este mundo y poniendo nerviosos a los dioses unos trescientos mil años.

—Joder, la hostia… —murmuró Yagami, pero hizo un gesto apurado y se tapó la boca—. Perdón por mi lenguaje.

—No te preocupes, Fuujin lleva 33 años deleitándome los oídos con el sonido de las palabrotas más pintorescas de siete idiomas diferentes.

Yagami estuvo a punto de reírse, pero de pronto se encendieron las finas pantallas de los tres ordenadores grandes que Alvion tenía sobre el escritorio, dos a un lado y el tercero al otro lado.

—“Alvion. Confirmada la localización de la banda de mercenarios Cherenvulk” —habló la voz femenina de Hoti por el despacho—. “Acaban de tramitar el pago del cargamento de ojivas en la frontera de Bangladés. Conflicto civil inminente en la región.”

—Envía las coordenadas del lugar donde se ha hecho el intercambio a los Líderes de la LRS, SRS y la NRS de Calcuta de inmediato —dijo Alvion directamente, y tan tranquilo como siempre—. Intercepta las comunicaciones dirigidas a Dublín hacia la sede de la banda hasta que la captura finalice. Comunica a los monjes que vayan enviando dos aviones a la región y que los almaati de la LRS se encarguen de dirigir la operación de ocultamiento antes de que ningún signo de actividad llegue a ojos u oídos de algún medio de comunicación de la zona, autoridades o políticos. Y que la NRS cancele la ejecución de los dos condenados asignados, quiero que los traigan aquí vivos e intentar su reforma también, hasta que el nudo latente sea solucionado y la Hoti negra pueda darme datos certeros.

—“Hecho” —contestó la Hoti blanca.

Yagami se quedó algo impresionado. La respuesta de Alvion había sido tan inmediata, firme y natural que parecía un juego de niños para él. El anciano estaba sorbiendo el último trago de su taza de café cuando vio la cara anonadada del japonés, y levantó sus cejas blancas con un interrogante.

—Guau… En fin, Señor, no quiero robaros más tiempo —dijo Yagami—. Nada más quiero haceros una última consulta.

—Adelante.

—Veréis… se trata de la ARS de Tokio. Y es que su comportamiento de los últimos meses nos preocupa. Estamos ejerciendo un espionaje inofensivo sobre ellos, y…

—Yo no me ocupo de vuestros asuntos de competencia, rivalidad y peleas.

—Ya, lo sé, pero es que… me preguntaba si vos tal vez podríais saber si la ARS ha estado metida en actividades… digamos… que se saltan las normas primordiales de la Asociación.

Alvion se quedó callado, y de repente miró muy serio al Shokubutsu.

—Esa es una acusación muy grave.

—Señor… realmente es algo que nos preocupa a la SRS.

—Puedo asegurarte que no he detectado nada alarmante alrededor de Viernes. A los iris que padecen los majin más peligrosos, como ella o como Neuval, los tengo siempre en prioridad —se señaló la frente, aludiendo a su mente—. Si Viernes hubiese manifestado brotes de majin importantes o quebrantado alguna norma primordial, lo habría detectado en mi mente. Pero no es el caso.

—Entiendo… Sé que es impertinente por mi parte insistir, Señor, pero, ¿podríais por ejemplo ver ahora qué anda haciendo la ARS? No os pido que me digáis qué hacen, puesto que es información privada, pero si veis algo fuera de lugar…

—Está bien. Dame un momento.

Alvion cerró los ojos y comenzó a concentrarse. Dado que tenía a unos tres millones de iris conectados a su mente, localizar a unos en concreto podía llevar unos largos segundos. Cuando algún iris tenía un brote de majin grave, Alvion lo detectaba de forma automática como un impulso energético, como una alarma que saltaba sola. Pero, a veces, los brotes de majin no eran muy graves, y aun así el iris podía actuar bajo sus efectos y la alarma no llegaba a la mente de Alvion tan clara o rápida como el otro caso.

Algo fallaba. No estaba consiguiendo conectar bien con los miembros de la ARS. Sí podía detectar sus iris, y al menos eso era buena señal, pero le estaba costando visualizar en qué lugar estaban, y qué hacían.

Alvion volvió a abrir los ojos. Se quedó abstraído mirando su escritorio. Yagami vio su expresión de disgusto. Brincó en su silla y estuvo a punto de preguntarle si había visto a la ARS hacer algo malo, pero se dio cuenta de que no se trataba de eso. Alvion estaba disgustado, y callado, porque estaba decepcionado con la evidente falta de eficacia de su poder. Solamente intentando hacer este simple ejercicio, se dio cuenta de que sus capacidades estaban mermando.

—Lo siento —murmuró el anciano.

—¡No! No os disculpéis —se apuró Yagami—. No debí pediros hacer algo así.

—Si no me lo hubieras pedido, no habría sabido que mis capacidades están a este nivel. Es bueno ser consciente de esto. Si no soy capaz de detectar correctamente la energía de todos mis iris, no podré proteger correctamente su bienestar y la armonía de la Asociación. En ese caso, ahora sé que necesito acudir más de lo que pensaba a la ayuda de los monjes y de los propios iris para cuidarnos mejor los unos a los otros.

—Haremos lo que sea —afirmó Yagami.

—Al menos, puedo decirte que sigo conectado a todos los iris de la ARS. Eso quiere decir que siguen teniendo iris. Aunque estén enfermos de majin, parece que se mantienen en un grado controlable. Pero eso no es garante de que todo vaya bien con ellos. Con este debilitamiento de mi poder no podemos confiar en él. Por eso, si a Nicolás le preocupa algo sobre la ARS, no me queda más remedio que pediros a vosotros que comprobéis que todo va bien con ella.

—Por supuesto, mi Señor. Nos encargaremos nosotros, no os preocupéis. No dejaremos que nada ponga en peligro a los humanos ni a la Asociación, sean criminales o sean iris enfermos —concluyó el Shokubutsu con determinación, y se puso en pie, haciendo una inclinación de respeto—. Gracias por toda vuestra ayuda y vuestro tiempo, Alvion. Me ha servido mucho. Ya tengo lo necesario para regresar a Tokio y darles a mi Líder y a mi Guardián lo que pedían. Devolveré estos libros a la biblioteca y…

—Tranquilo. No pierdas tiempo con eso, déjamelos ahí en mi estantería y ya los llevaré yo a la biblioteca. Agatha acaba de venir al templo, ha traído a tres nuevos iris convertidos. Aprovecha y ve a buscarla al hall principal del templo para que te lleve de vuelta en un teletransporte.

—Estupendo —sonrió, y se dirigió al tramo final de la enorme estantería que cubría las tres paredes que rodeaban el escritorio de Alvion, que aún tenía algunos huecos libres y el anciano utilizaba para depositar los libros que más a menudo solía consultar o leer.

En cuanto los dejó ahí en un hueco, Yagami captó algo con el rabillo del ojo que le llamó la atención. Entre los otros libros que ahí había, reconoció uno de forma inmediata, porque era uno que había visto muchas veces. Era un libro de tapas duras negras, y en el lomo estaba escrito en blanco el título, La hipocresía justificada, y el nombre el autor, Naoki Katsu.

Yagami se quedó inmóvil, todavía con una mano sobre los libros de Denzel, mirando fijamente ese libro negro. Parecía haberse quedado en blanco. Alvion se dio cuenta, y entendió lo que pasaba.

—¿Por qué tenéis esto aquí? —preguntó Yagami, con una voz agravada.

—Porque es útil e interesante. Es conocimiento que valoro.

—Proviene de un criminal. De un asesino en serie sin escrúpulos.

—Tu padre era más cosas aparte de eso, Yoshiyuki.

Yagami terminó de colocar los libros de Denzel, y se quedó mirando la estantería en silencio, dándole la espalda al anciano. Estaba molesto, pero no por lo que el Zou le había dicho, ni porque tuviera ahí ese libro. Fue por traerle de nuevo estos recuerdos que llevaba desde los 8 años queriendo dejar atrás. La vergüenza, la rabia… Por eso tuvo que ponerse el apellido de su madre, Yagami, y dejar de llamarse Yoshiyuki Katsu.

—Lamento que te haya molestado ver ese libro ahí —dijo Alvion.

—No… No es culpa vuestra. Son mis batallas internas —concluyó más calmado, y volvió a girarse hacia Alvion y a inclinarse—. Por favor, decidles a mis padres adoptivos, si los ve, que lamento irme sin despedirme y que ya vendré de visita en otra ocasión. Oh, y me disculpo en nombre de ellos, por todas las veces que os han espiado en vuestros momentos privados componiendo poesía para vuestra esposa. No se lo tengáis demasiado en cuenta.

Tras decir eso, Yagami salió rápidamente del despacho para ir a buscar a Agatha antes de que esta se marchara del templo. Alvion ya estaba solo, pero se le había quedado una cara de tremendo disgusto, y roja de bochorno, con las palabras de Yagami de “por todas las veces que os han espiado” haciendo eco en su cabeza.

—¿¡Lo han hecho más de una vez!?





Comentarios