2º LIBRO - Pasado y Presente __ PARTE 1: El Nudo Latente __
Después de un rato riendo y compartiendo algunas anécdotas, los iris de la KRS vieron que su Líder daba un largo suspiro. Les llamó la atención, porque de repente se había puesto serio, y un poco nervioso. Parecía que quería decirles algo importante.
—Chicos… sé que esto es extremadamente inesperado y repentino para vosotros. Pero también lo ha sido para mí. Ni siquiera hace una semana esto entraba en mis planes.
—¿Qué? ¿Lo de volver a la Asociación es una decisión que has tomado en una semana? —se quedó desconcertado Drasik.
—Han pasado… una serie de cosas complicadas en esta última semana. Cosas muy serias —les explicó Neuval—. Aunque los motivos han sido varios y recientes, mi decisión de volver a la Asociación es algo que en realidad nunca ha dejado de rondar por mi cabeza. Ya sabéis que… mi duelo por la muerte de Katya fue un duro golpe.
Raijin bajó la mirada al suelo con pesar.
—Pero, al cabo de un tiempo —continuó Neuval—, algo dentro de mí sabía que mi exilio no iba a ser para siempre. Sabía que algún día regresaría. No sabía cuándo, pero algún día. Por un motivo o por otro que me empujase definitivamente a hacerlo. No quiero aburriros explicándoos todos los motivos, pero sí algunos de ellos.
En ese momento, Kyo y Drasik se miraron con inquietud. Ellos dos sabían que uno de esos motivos era que Izan había vuelto a dar señales de vida y que estaba en Tokio tramando algo. Se preguntaban si Neuval se lo diría a los demás, ya que él mismo les había pedido a ellos dos no revelar esta información. Pero sabían que no iba a decirlo, especialmente porque Raijin estaba ahí con ellos y esta noticia sería terriblemente recibida.
—Hatori finalmente se ha salido con la suya y ha conseguido ocupar el puesto de su padre —les contó Neuval, y los demás asintieron con la cabeza, no sin expresar algo de rabia—. Ya no es solo un jefe de policía cuyo padre, como ministro, lo mantenía al margen de la caza de iris. Desconozco por completo por qué Takeshi ha pasado esta última década con la Caza paralizada, y, sobre todo, por qué siempre ha mantenido a su hijo Hatori apartado de cualquier asunto de iris, si Hatori siempre ha tenido el mismo espíritu anti-iris que él. Pero ahora… Hatori tiene el mando del Ministerio, de todos los cuerpos de seguridad del país. Ahora él tiene el poder de reanudar la Caza de los iris si quiere, de posiblemente contactar con otros países para unir fuerzas y recursos policiales e incluso militares, de llevar el cumplimiento de las leyes y los procedimientos policiales a su manera…
—Lo sabemos —lamentó Nakuru—. Y debo decir por parte de todos que es un alivio que hayas regresado a la Asociación ahora que el gobierno puede convertirse, una vez más, en un verdadero problema para nosotros.
Los demás asintieron.
—No podía quedarme de brazos cruzados, continuando tranquilamente con mi vida humana, pensando cómo Hatori iba a complicarles las cosas a todos mis hermanos iris mientras yo me quedaba al margen. Sin embargo, hay otro motivo igual de malo que condicionó mi decisión. No es algo que deba preocuparos. Pero creo… que merecéis saberlo, porque si voy a volver a ser vuestro Líder, no puedo tener este secreto ante vosotros.
Kyo y Drasik volvieron a mirarse, preguntándose otra vez si esta vez se refería a lo de Izan.
Neuval tardó en hablar. Por un momento, miró al viejo Lao, y este le asintió con la cabeza, dándole su apoyo.
—He… Hace unos días asesiné a doce humanos… involuntariamente —confesó Neuval finalmente.
De pronto, todos los demás se quedaron mudos. Reinó un silencio súbito por toda la zona. Sus caras de desconcierto no eran por el hecho de haber matado a doce personas, sino por el hecho de que este suceso hubiese vuelto a ocurrir. No era ningún secreto para ninguno de ellos el comportamiento extremadamente cruel y maligno que Neuval había llegado a manifestar varias veces en su vida. Algo que consideraban un efecto normal de un majin tan alto como el suyo, que estaba en el sexto grado de siete.
—¿Eran… inocentes? —preguntó Yako con un tono cuidadoso.
—No. Lo cierto es que resultaban ser criminales, y de los peores. Torturadores, violadores…
—¡Ah! —interrumpió Yako, dando una feliz carcajada, sorprendiendo a los demás—. ¿Y por qué pones esa cara tan preocupada entonces?
—Porque no supe que eran criminales hasta que investigué sobre ellos después de matarlos. Los maté sin asegurarme primero de si eran inocentes o no. Fue una pérdida de control bastante grave. Hacía años que no la tenía.
—Bueno, Neuval, pero al final resultaban no ser inocentes —insistió Yako—. Al final no has hecho nada malo, ha resultado ser algo correcto. No le des muchas vueltas, no deberías atormentarte por ello.
—Hm… Yako, sabes que tu abuelo no quiere que las cosas se hagan de esa manera.
—Maestro, solamente has adelantado su trabajo. Si Alvion no condenó a esos criminales aún, lo iba a hacer de todos modos algún día. Tú le has ahorrado esa tarea, y le has ahorrado al mundo doce monstruos menos —sonrió cálidamente.
Los demás miraban a Yako un poco inquietos. Ellos, como iris comunes, sólo tenían la mentalidad con la que habían sido entrenados y les habían enseñado a tener en la Asociación, y tenían estrictamente aprendido que Alvion y sólo Alvion juzgaba y decidía a qué criminales detenían y metían en prisión o en programas de reforma, y a cuáles debían matar directamente. Ellos no cuestionaban ni reflexionaban sobre quién era un condenado y por qué lo era.
Yako, como iris, tenía también que cumplir con esas normas. Pero no tenía en absoluto aquella mentalidad. Por mucho que le hubiesen entrenado como a los demás iris, Yako seguía siendo un tipo de criatura que, como todos sus antepasados, había nacido para juzgar y decidir sobre la vida y la muerte de esos seres inferiores llamados “humanos”, con el fin de crear un mundo bueno para todo aquel que fuera bueno, y donde los malos no tenían cabida. El radicalismo de Yako sobre esta materia era el normal y natural en todos los Zou desde hacía siglos. Defensores del bien y de la energía Yang hasta la médula, y odiadores del Yin y de toda persona que fuera mala e hiciera el mal contra los inocentes.
Sin embargo, de todas las generaciones Zou, sólo uno de ellos había nacido un poco diferente… Alvion había sido el único de su linaje en valorar hacer las cosas de otro modo, prefiriendo luchar contra los humanos malos intentando transformarlos o cambiarlos, en lugar de eliminarlos del mapa sin más como venían haciendo sus antepasados.
El caso es que, aunque los iris estaban obligados a obedecer las normas de Alvion, mentalmente siempre habían tenido más afinidad por el modus operandi de los demás Zou. Para la mentalidad iris y de los Zou en general, era mucho más racional y eficaz eliminar a la persona mala sin más, acabar con ella y pasar a otro asunto. Pero para los iris no era ningún conflicto que Alvion quisiese hacer las cosas un poco más moderadas, ya que para ellos era mucho más importante ser cien por cien leal al Zou que los dirigía, fuese cual fuese su modo de dirigir.
Solamente existía un iris que, mentalmente y desde lo más hondo de su ser, entendía y estaba completamente de acuerdo con la ideología diferente de Alvion. Y es por eso que a Neuval siempre le había costado tanto obedecer las normas tradicionales de la Asociación impuestas por los Zou más radicales de antaño.
—El caso es… que lo que hice ha llamado toda la atención de Hatori y de la policía y que seguramente lo anda investigando exhaustivamente, y que sospecha del famoso Fuujin como responsable —continuó contándoles Neuval—. Pero no os preocupéis. Eso ya es problema mío. Sólo quería que supierais que, lamentablemente, mi majin sigue siendo tan problemático como antes. Por eso, tanto yo como el resto del mundo estamos más seguros si mi iris está bajo el control de Alvion.
—Tu majin no es ningún problema, hemos lidiado con él antes y seguiremos haciéndolo —declaró Drasik con firmeza.
—Y es lógico pensar que, si este regreso a la KRS junto a nosotros y luchando contra el mal te ha traído una nueva felicidad, tu majin tendrá mucha más dificultad para salir —apuntó Sam.
—¡Haha! Eso es cierto —sonrió Neuval, revolviendo los cabellos tanto de Sam como de Drasik—. La felicidad que siento ahora me hace más fuerte. Si he tenido que necesitar siete años para recuperar las fuerzas, haré que mi regreso merezca la pena. Os compensaré todos estos años, chicos. Nunca jamás volveré a marcharme. Incluso acabaréis hartos de mí.
Yako, Sam, Drasik, Kyo y Nakuru volvieron a abrazarlo con fuerza.
—Bueno —se impuso Neuval, volviendo a su posición frente a ellos, palpando la cartera que colgaba de su hombro—. En esta cartera tengo mucho trabajo para nosotros. Os voy a poner las pilas.
—¡Sí! —celebró Drasik, dando un puñetazo al aire.
—Pero antes... —terció—. ¿Vas a seguir ahí escondida o te unes a la reunión?
—¿Eh? —saltaron todos, mirando a su alrededor con gran desconcierto.
—Vaya, y yo que quería ser discreta —se quejó Sarah, saliendo de detrás de una de las patas de la torre.
Aquella aparición dejó a todos menos a Neuval con caras boquiabiertas.
—¿¡Sarah!? —exclamó Yako.
—¡Sarah! —exclamó Nakuru, corriendo hacia ella, y los demás la siguieron.
La rodearon con gran entusiasmo. Sarah era como la hermana mayor de todos, ya que después de Lao y Neuval, era la mayor de la familia de la KRS con 23 años. Nakuru la abrazó con fuerza, feliz de verla, y Yako y Drasik también. Raijin y Sam permanecieron un poco aparte, pero estaban igual de contentos de verla. Kyo, por el contrario, no tenía tanta confianza con ella, pero le gustó ver esa reunión.
—Cómo habéis cambiado, idiotas —dijo Sarah—. Sois unos malditos cursis con tanto abracito. Soltadme de una vez.
Todos se rieron, aunque obedecieron. Ya la conocían, ella era así de cariñosa, a su manera.
—¿Dónde te has metido todo este tiempo, Sarah? —preguntó Yako.
—¿¡Tú también vas a volver!? —se sorprendió Drasik.
—Vale ya, chicos, me gustaría hablar a solas con Fuujin —discrepó la mujer.
—¡No sabemos nada de ti en años y ahora nos quieres echar! —protestó Nakuru.
—Vale, vale… —se rio—. Sí que os gusta el sentimentalismo, qué niños tan tiernos. A ver, Yako, Sammy, Nak… —los fue nombrando—. El idiota… —miró a Drasik.
—¡Eh! —se ofendió, pero Sarah le revolvió el pelo con descaro, mostrándole que estaba de broma.
—Calambritos —continuó, mirando a Raijin.
Este, cruzado de brazos, puso los ojos en blanco.
—¿En serio vas a seguir con los motes?
—Disculpa, rayitos, ¿cómo prefieres que te llamen ahora? —le sonrió Sarah.
—¿Qué tal por mi nombre?
—Ahora lo llamamos Raijin la mayor parte del tiempo —le dijo Drasik.
—Ah, sí, te ganaste ese apodo cuando te convertiste en Denjin-sama, ¿no? —asintió Sarah—. Ya me enteré en su momento, toda la Asociación se enteró. Un “dios iris”, ¿eh? La verdad, no me extrañó. A pesar de que de pequeño eras toda una monada, sí que tenías potencial —lo rodeó con un brazo y le agarró un moflete, estirándoselo, para hacerle rabiar un poco.
Raijin se mantuvo de brazos cruzados, refunfuñando. A pesar de que Sarah estuvo en la KRS sólo los cuatro años anteriores a la tragedia de Katya y el exilio de Fuujin, siempre se comportó muy cercana con Raijin, con este mismo tipo de confianzas, prácticamente como una hermana mayor de verdad. Pero también podía llegar a tener peor carácter que él, por eso Raijin le tenía un poco de miedo, pero también la toleraba.
Sin embargo, esto le hacía sentirse un poco incómodo. No por los comentarios bochornosos que ella hacía o por los tirones que le daba en la mejilla, sino por seguir teniendo esta actitud con él después de siete años. En el pasado, ella se comportaba con Raijin como si fuese un hermano pequeño porque, en aquellos tiempos, ella e Izan estaban juntos. Obviamente, eso ya es cosa del pasado. De hecho, Sarah fue una de las más afectadas negativamente por la decadencia del majin de Izan. Ella también padecía un majin desde muy temprano, e Izan la estaba arrastrando con él a ese abismo en los últimos años antes de morir Katya. Cuando él desapareció, el crecimiento del majin de Sarah pudo por fin ser frenado, pero esto la afectó lo suficiente para que su enfermedad se quedara estancada en un grado IV. Quizá esta fuera una de la razones por las que ella se fue de la KRS, pero las principales razones siempre fueron el exilio de Fuujin y su complicada venganza personal contra Hatori.
—Bueno, de pequeño ya no tienes nada, mírate, ahora me sacas una cabeza entera, y eso que yo soy alta —siguió diciéndole Sarah—. Estás enorme, chispitas, eres todo un hombrecito ahora.
—Hah —rio Lao—, si crees que Brey era adorable de pequeño, ¡tendrías que ver a sus polluelos! Esos pequeños Saehara me dan la alegría cada vez que me los cruzo.
—¡Oh, cierto! —brincó Sarah—. También me enteré de esa noticia por los rumores de la Asociación. De hecho, dicen que esa es la razón por la que te convertiste en un Den de máximo nivel. Joder, cómo me cuesta imaginarte siendo papá… Me dejarás ir a tu casa a conocerlos un día, ¿verdad?
—Hm —fue la única respuesta del rubio, que miraba a otra parte con su cara de malas pulgas de siempre, un poco sonrojado.
—¿Qué mejor motivo, verdad? —corroboró Yako, orgulloso de su amigo—. ¡El mismo motivo fue para Fuujin! —señaló a Neuval—. ¿No es así? Te convertiste en un Fuu de máximo nivel cuando Lex nació.
—Y qué miedo pasé cuando vi mis brazos desaparecer porque se habían convertido en aire de repente —añadió este, meciéndose la barba con cara pensativa, rememorándolo.
—Muchos aquí hemos subido de nivel por motivos importantes o bien por mucho entrenamiento, Sarah —siguió diciéndole Yako felizmente—. ¿Cuál es tu motivo?
—¿¡Eh!? —brincó Nakuru, igual que los demás—. ¡Sarah! ¿Eres ahora una Hoshajin-san?
—Guau, Yako, ¿cómo lo has adivinado? —casi rio esta.
—Oh, no lo he adivinado… —se rascó la nuca, algo tímido—. Es que… lo noto. Con mi mente. Por así decirlo.
—Vaya, vaya, fíjate el joven Zou, ¡no me digas que también has hecho avances con tus poderes supremos!
—¡No, qué va, para nada! A… algunas cosas funcionan solas.
—Bueno, pues en mi caso, es por mucho entrenamiento, chicos, nada especial —les explicó Sarah—. Subí de nivel hace unos tres años, con esfuerzo, disciplina y práctica. Creedme, con el trabajo en el FBI he tenido luchas de sobra contra los malos internacionales. No me ha ocurrido así ningún evento importante como a Neuval o a Brey. Pero mentiría si dijera que no me resulta un motivo bastante bonito para subir al nivel -sama en algún futuro.
—¿Qué? —se rio Drasik—. Anda ya, Sarah, ¿desde cuándo dices cosas tan cursis?
—Todos acabamos madurando alguna vez, buddy, ¿qué quieres que te diga? —suspiró ella, apoyando el brazo cómodamente sobre la cabeza del Sui, usándolo de bastón—. Que sepas que si algún día acabo teniendo hijos, tendrían una mami muy cañera. Oye, qué alto te has puesto tú también…
Entonces, Sarah reparó en Kyo, que estaba ahí un poco al margen, intencionadamente, pues el chico no había querido ponerse muy en medio de esa agradable reunión de la KRS con una vieja compañera que llevaban años sin ver. La mujer lo observó con el ceño fruncido y una leve sonrisa.
—¿Yousuke? —preguntó.
Kyo abrió los ojos con sorpresa, pero luego bajó la mirada. Claro, cuando ella estaba en la KRS era cuando estaba You. Al fin y al cabo, You murió hacía tan sólo un año.
—No, soy Kyo —sonrió con pesar.
Sarah borró su sonrisa poco a poco.
—Kyosuke... —murmuró—. Me alegro de verte, pero... ¿cómo es que estás aquí? —preguntó, sin embargo, algo le llamó la atención y le levantó suavemente la barbilla para fijarse en su tenue luz roja, que con esa penumbra en la zona brillaba un poco—. ¿Eres un iris oficial? ¿¡Desde cuándo!?
—Desde hace unas semanas —contestó Neuval.
—Pero... —se extrañó Sarah, mirando a Fuujin—. ¿Y You?
Todos apartaron la mirada, con caras afligidas. Ahí Sarah palideció.
—No… ¿Qué…? ¿¡Cuándo!? ¿¡Por qué!? ¡Respondedme!
—Yousuke murió hace un año —contestó Lao, no sin sentir dolor en el pecho—. En una de las misiones más complicadas que tuvimos. Kyo estuvo presente, y aquí lo ves.
Sarah volvió la vista hacia Kyo como el rayo, horripilada.
—¿¡Por qué no me lo dijisteis!? ¡Me fui de la KRS por una razón que conocéis bien, pero seguís siendo mis compañeros! ¡He crecido con vosotros!
—Es que cuando sucedió aquello, tú estabas en Estados Unidos, y... —trató de explicarle Nakuru—. Sabemos lo estresante y complicada que ya es tu venganza contra Hatori.
—Y no queríamos perjudicar tu majin con más malas noticias —afirmó Sam.
—Sé que tengo un majin de grado IV, pero… oh… —musitó Sarah tristemente—. You... joder... —masculló, y abrazó a Kyo, para sorpresa de este—. Cuánto lo siento, Kyo. Si lo hubiese sabido antes... No me puedo creer… que ya no vaya a ver a You jamás…
—Yo también lo siento —contestó Kyo, pero de repente Sarah lo agarró de los hombros y le clavó la mirada.
—Más vale que les des su merecido a los responsables, más vale que lo hagas. ¿¡Quiénes fueron!?
—Los terroristas de Bin-Bak —le contestó Raijin, y Sarah lo miró—. Los mismos que mataron a Sai. Y a mis padres.
—No puede ser —se turbó Sarah—. Esa gente… son los peores enemigos que hemos tenido jamás. Su maldito jefe, Djävul, primero mató a Hideki y a Emiliya hace dieciséis años en plena misión, y hace diez años su hermano Jörgen asesinó a Sai —miró al viejo Lao—, pero después de eso dejaron de dar señales, desaparecieron otra vez durante mucho tiempo.
—Hasta ahora. Volvieron a aparecer en el mapa hace un año —le explicó Lao—. Aparecieron para robar uno de los cargamentos de armas militares más importantes de esta época que Japón iba a exportar a Estados Unidos en un buque. Fue una misión más contra ellos, interferimos con ayuda de la SRS de Pipi, la MuRS de Nobu y la ORS de Kanon, y aunque pudimos eliminar a un tercio de ellos, el resto acabó logrando su objetivo. Interceptaron el buque en pleno Pacífico y se perdió su rastro, escaparon con él. En esa ocasión no estuvo Djävul. Su hermano Jörgen manejó el cotarro. Y Yousuke trató de ir a por él para vengar a su padre. Pero...
No acabó la frase, aunque no era necesario. Todos guardaron un rato de pesado silencio, pensando en esos eventos del pasado.
—Pude haber participado... —masculló Neuval con fastidio—. Y de haber sido así, tened por seguro que habría acabado con toda esa banda criminal de una vez por todas. Pero en esas fechas me encontraba en un simple viaje de trabajo en Finlandia. Para cuando me enteré de lo que pasaba, la lucha había terminado con ese terrible resultado. No estuve ahí... por un simple viaje de trabajo... por mi mero exilio...
Nakuru miró afligida a su maestro. Recordaba muy bien que en aquella fecha Cleven llegó a comentarle que había estado viendo a su padre durante una semana entera con los ojos enrojecidos y sin dirigirle la palabra a nadie. Cleven siempre creyó que fue a causa de trabajar tanto, que era lo único que le importaba. Pero Nakuru sabía la verdad. Después de todo, Sai fue el hermano de Neuval, y era humano, o sea que no estaba metido en los asuntos y luchas de la Asociación, y cuando eran pequeños, le prometió que siempre lo protegería. No pudo hacerlo ni con él ni con Yousuke.
Y el dolor que Neuval guardaba dentro por Sai y por You, y por sus mentores Hideki y Emiliya, y también por su hermana Monique, y sobre todo por Katya, no tenía parangón. Por eso, Nakuru acabó estremeciéndose, pues era la única que en ese momento estaba mirando los ojos plateados de su maestro inyectados en algo indescriptible, aterrador, inhumano. Fue por un fugaz momento.
—Dad por hecho que algún día acabaremos con ellos —Kyo cortó el silencio con un tono cargado de fuerza, sorprendiendo a Sarah, que estaba acostumbrada al Kyo humano, calmado y amable de antaño—. Cada vez que aparecen, conseguimos algún dato más sobre ellos. No importa cuánto se escondan. Yo mataré a Jörgen por mi padre y por mi hermano, y Brey matará a Djävul por sus padres.
—Con ayuda de todos —intervino Nakuru enseguida, mirando a su amigo muy de cerca como si le estuviera advirtiendo—. Los mataréis con ayuda de todos, Kyo, nada de venganza en solitario, ¿de acuerdo? Esos criminales serán humanos, pero no son unos cualesquiera, y mucho menos Djävul —miró a Brey para buscar su opinión afín a la suya—. Son los más peligrosos enemigos con los que nos hemos topado. Y acabamos de contar las razones.
—En eso Nakuru tiene razón —aseveró Neuval—. La venganza de Kyo es peligrosa, pero la de Brey es sin duda la más peligrosa de todas las que existen. Por supuesto que no irá a por Djävul él solo. No te ofendas, Brey, pero vengar a tus padres también me concierne. Fueron mis maestros desde mis 12 años.
—Pues cuando llegue la ocasión, si es que Djävul vuelve a dar señales de vida algún día después de diez años en la incógnita, más vale que uses tu cociente intelectual superior al resto para averiguar cómo acabar con él y con su banda de una puta vez sin que volvamos a perder a nadie —dijo el rubio, cruzándose de brazos con tono molesto—, porque por muy humano que sea Djävul, es superdotado, quizá tanto como tú o como Yako.
—Todos pensaremos en algo cuando llegue el momento —apaciguó Yako—. Y así daríamos fin de una vez a aquel que Alvion ha calificado como el peor humano de la historia. Por favor, calmaos, ahora no es momento de trabajar ni de pensar en cosas malas.
Los demás captaron la petición escondida en la última frase de Yako. Se miraron entre ellos, y descubrieron con sorpresa que todos tenían el ojo iris emitiendo sus respectivas luces de forma intermitente, inestable, ansiosa y sobrecargada. Después miraron a Yako; a él no le brillaba su ojo, pero los tenía entrecerrados, como si sintiera un dolor de cabeza.
—Yako, perdona. Nuestros iris alterados te están causando molestia —se dio cuenta Neuval, acercándose a él preocupado.
—Estamos juntos de nuevo —dijo Yako, sonriéndoles feliz pese a eso—. Como la familia que éramos. Puede que nos falten personas, pero seguimos siendo afortunados. Yo... me siento muy afortunado con vosotros aquí. Sois mi única familia. Con vosotros no me siento diferente del resto del mundo, porque me tratáis como a un igual. Y nada deseo más que emprender nuevas misiones con vosotros contra enemigos de verdad. Contra enemigos que Hideki y Emiliya, y Katya, Sai, Yousuke... disfrutaban tanto venciendo.
El grupo respiró hondo, el tema de aquellas muertes les cargó de determinación. Pero Yako tenía razón, también volver a estar todos ahí reunidos, después de tanto tiempo, les llenaba de fuerzas para un futuro aún incierto de asuntos pendientes y sueños por cumplir. Brey siempre había sentido debilidad por Yako, por eso se puso a su lado y le posó una mano en el hombro para transmitirle su apoyo. Todos decidieron dejar ese tema al margen y seguir el consejo de Yako de seguir adelante con los nuevos asuntos.
—En fin —declaró Neuval—. Sarah, ¿venías a darme una respuesta?
Sarah se volvió hacia él.
—Más que nada, he venido porque tenía ganas de veros a todos. Con respecto a ese tema, querría hablarlo contigo tranquilamente en privado, maestro.
—Oh... así que no has venido con una respuesta —lamentó.
—No, tengo que explicarte algunas cosas. Ya tengo una respuesta, pero quiero que sepas por qué he decidido eso.
—De acuerdo —asintió—. Cuando quieras, ven a Hoteitsuba a verme, cuando tengas tiempo.
—Vale.
—Bueno, chicos —suspiró Neuval, empezando a sacar de su cartera los informes de Alvion—. Hay mucho trabajo por delante. Al parecer, se cuece un futuro atentado terrorista aquí en Tokio, a manos de un grupo desconocido de criminales cuyas identidades debemos averiguar infiltrándonos y destruyendo una serie de bases militares clandestinas que se han encargado de la compra y fabricación de explosivos químicos de clase A en colaboración de esos desconocidos, recopilando los datos que guarden estas bases sobre ellos para así poder llegar hasta ellos antes de que perpetren el ataque. También hay algunos condenados seleccionados por Alvion, así que hay que matar a algunos de los militares corruptos que ya llevan muchos años cometiendo graves crímenes sin capacidad de arrepentimiento. No es del tipo de misiones más emocionantes que hemos hecho, pero no está mal para empezar, ¿eh? Aún tengo que organizarla, así que ya os iré pasando vuestra parte cuando vea el...
Se calló un momento, y todos los demás también guardaron silencio. Al ver que los chicos estaban con la vista fija al frente, con caras de asombro, Neuval se dio la vuelta y se encontró con un centenar de personas rodeando la torre, rodeándolos a ellos. Pipi estaba en primera fila con el resto de su SRS. Al lado estaban todos los de la ORS. Al otro lado otra de las RS aliadas, y al otro lado otra, y otra... Había como seis RS aliadas del país con todos sus miembros, incluidos los almaati humanos. Una centena de personas ahí quietas y en silencio, mirándolos.
—¿Pero qué es esto? —saltó Neuval.
—Estás en mi lugar de reuniones, gabacho —le espetó Pipi, con una sonrisa socarrona—. La torre es mía. ¿Te crees que porque esta sea una réplica de la Torre Eiffel te puedes apoderar de ella como gabacho egocéntrico que eres?
—Dudo que hayas venido a reunirte ahora, chulapo —entornó los ojos con escama.
—Pasábamos por aquí... —titubeó la Líder de la ORS.
—Sí —se rio Neuval—. De paseo, ¿no?
—No seas maleducado, Fuujin —le dijo el Líder de la MuRS—. Hemos venido a saludarte.
—¿A saludarme? ¿Quién os ha dicho que estaba aquí y ahora? —se mosqueó.
—Ha sido Pipi —declaró Effie, señalando a su Líder.
—Qué bocazas eres, Nicolás —le dijo Neuval a Pipi, negando con la cabeza.
—Fuujin —le sonrió la Líder de la ORS de nuevo—. Esto es una bienvenida, podrías ser más considerado.
Neuval frunció el ceño, ofuscado. Pero los demás de la KRS sonrieron. No les extrañaba que todos hubiesen venido, a pesar de lo tarde que era, a pesar del frío que hacía. Neuval no se daba cuenta en ese momento, pero todos estaban ahí por él, por su vuelta. Al fin y al cabo, para ellos Fuujin siempre había sido, más que un aliado, un gran amigo, cuya vuelta a la gran familia de la Asociación significaba mucho.
Pipi se adelantó unos pasos y se puso delante de Neuval. Lo estuvo mirando un rato, sonriendo.
—Neu... De verdad, te he echado de menos. Acostumbrado a estar juntos desde que teníamos 12 años, se me estaba haciendo difícil adaptarme a que te distanciaras cada vez más en estos últimos años —le dijo con tono fuera de bromas, y le tendió la mano—. Gracias por haber vuelto.
Neuval miró esa mano que le tendía esperando que se la estrechase. Sonrió con una negación de la cabeza, ignorándola, y abrazó a Pipi con fuerza.
—Gracias a ti por ayudar a mis chicos a rescatar a Kyo el otro día —le dijo—. Por estar siempre ahí. Sabes que eres como mi hermano.
Después de un rato riendo y compartiendo algunas anécdotas, los iris de la KRS vieron que su Líder daba un largo suspiro. Les llamó la atención, porque de repente se había puesto serio, y un poco nervioso. Parecía que quería decirles algo importante.
—Chicos… sé que esto es extremadamente inesperado y repentino para vosotros. Pero también lo ha sido para mí. Ni siquiera hace una semana esto entraba en mis planes.
—¿Qué? ¿Lo de volver a la Asociación es una decisión que has tomado en una semana? —se quedó desconcertado Drasik.
—Han pasado… una serie de cosas complicadas en esta última semana. Cosas muy serias —les explicó Neuval—. Aunque los motivos han sido varios y recientes, mi decisión de volver a la Asociación es algo que en realidad nunca ha dejado de rondar por mi cabeza. Ya sabéis que… mi duelo por la muerte de Katya fue un duro golpe.
Raijin bajó la mirada al suelo con pesar.
—Pero, al cabo de un tiempo —continuó Neuval—, algo dentro de mí sabía que mi exilio no iba a ser para siempre. Sabía que algún día regresaría. No sabía cuándo, pero algún día. Por un motivo o por otro que me empujase definitivamente a hacerlo. No quiero aburriros explicándoos todos los motivos, pero sí algunos de ellos.
En ese momento, Kyo y Drasik se miraron con inquietud. Ellos dos sabían que uno de esos motivos era que Izan había vuelto a dar señales de vida y que estaba en Tokio tramando algo. Se preguntaban si Neuval se lo diría a los demás, ya que él mismo les había pedido a ellos dos no revelar esta información. Pero sabían que no iba a decirlo, especialmente porque Raijin estaba ahí con ellos y esta noticia sería terriblemente recibida.
—Hatori finalmente se ha salido con la suya y ha conseguido ocupar el puesto de su padre —les contó Neuval, y los demás asintieron con la cabeza, no sin expresar algo de rabia—. Ya no es solo un jefe de policía cuyo padre, como ministro, lo mantenía al margen de la caza de iris. Desconozco por completo por qué Takeshi ha pasado esta última década con la Caza paralizada, y, sobre todo, por qué siempre ha mantenido a su hijo Hatori apartado de cualquier asunto de iris, si Hatori siempre ha tenido el mismo espíritu anti-iris que él. Pero ahora… Hatori tiene el mando del Ministerio, de todos los cuerpos de seguridad del país. Ahora él tiene el poder de reanudar la Caza de los iris si quiere, de posiblemente contactar con otros países para unir fuerzas y recursos policiales e incluso militares, de llevar el cumplimiento de las leyes y los procedimientos policiales a su manera…
—Lo sabemos —lamentó Nakuru—. Y debo decir por parte de todos que es un alivio que hayas regresado a la Asociación ahora que el gobierno puede convertirse, una vez más, en un verdadero problema para nosotros.
Los demás asintieron.
—No podía quedarme de brazos cruzados, continuando tranquilamente con mi vida humana, pensando cómo Hatori iba a complicarles las cosas a todos mis hermanos iris mientras yo me quedaba al margen. Sin embargo, hay otro motivo igual de malo que condicionó mi decisión. No es algo que deba preocuparos. Pero creo… que merecéis saberlo, porque si voy a volver a ser vuestro Líder, no puedo tener este secreto ante vosotros.
Kyo y Drasik volvieron a mirarse, preguntándose otra vez si esta vez se refería a lo de Izan.
Neuval tardó en hablar. Por un momento, miró al viejo Lao, y este le asintió con la cabeza, dándole su apoyo.
—He… Hace unos días asesiné a doce humanos… involuntariamente —confesó Neuval finalmente.
De pronto, todos los demás se quedaron mudos. Reinó un silencio súbito por toda la zona. Sus caras de desconcierto no eran por el hecho de haber matado a doce personas, sino por el hecho de que este suceso hubiese vuelto a ocurrir. No era ningún secreto para ninguno de ellos el comportamiento extremadamente cruel y maligno que Neuval había llegado a manifestar varias veces en su vida. Algo que consideraban un efecto normal de un majin tan alto como el suyo, que estaba en el sexto grado de siete.
—¿Eran… inocentes? —preguntó Yako con un tono cuidadoso.
—No. Lo cierto es que resultaban ser criminales, y de los peores. Torturadores, violadores…
—¡Ah! —interrumpió Yako, dando una feliz carcajada, sorprendiendo a los demás—. ¿Y por qué pones esa cara tan preocupada entonces?
—Porque no supe que eran criminales hasta que investigué sobre ellos después de matarlos. Los maté sin asegurarme primero de si eran inocentes o no. Fue una pérdida de control bastante grave. Hacía años que no la tenía.
—Bueno, Neuval, pero al final resultaban no ser inocentes —insistió Yako—. Al final no has hecho nada malo, ha resultado ser algo correcto. No le des muchas vueltas, no deberías atormentarte por ello.
—Hm… Yako, sabes que tu abuelo no quiere que las cosas se hagan de esa manera.
—Maestro, solamente has adelantado su trabajo. Si Alvion no condenó a esos criminales aún, lo iba a hacer de todos modos algún día. Tú le has ahorrado esa tarea, y le has ahorrado al mundo doce monstruos menos —sonrió cálidamente.
Los demás miraban a Yako un poco inquietos. Ellos, como iris comunes, sólo tenían la mentalidad con la que habían sido entrenados y les habían enseñado a tener en la Asociación, y tenían estrictamente aprendido que Alvion y sólo Alvion juzgaba y decidía a qué criminales detenían y metían en prisión o en programas de reforma, y a cuáles debían matar directamente. Ellos no cuestionaban ni reflexionaban sobre quién era un condenado y por qué lo era.
Yako, como iris, tenía también que cumplir con esas normas. Pero no tenía en absoluto aquella mentalidad. Por mucho que le hubiesen entrenado como a los demás iris, Yako seguía siendo un tipo de criatura que, como todos sus antepasados, había nacido para juzgar y decidir sobre la vida y la muerte de esos seres inferiores llamados “humanos”, con el fin de crear un mundo bueno para todo aquel que fuera bueno, y donde los malos no tenían cabida. El radicalismo de Yako sobre esta materia era el normal y natural en todos los Zou desde hacía siglos. Defensores del bien y de la energía Yang hasta la médula, y odiadores del Yin y de toda persona que fuera mala e hiciera el mal contra los inocentes.
Sin embargo, de todas las generaciones Zou, sólo uno de ellos había nacido un poco diferente… Alvion había sido el único de su linaje en valorar hacer las cosas de otro modo, prefiriendo luchar contra los humanos malos intentando transformarlos o cambiarlos, en lugar de eliminarlos del mapa sin más como venían haciendo sus antepasados.
El caso es que, aunque los iris estaban obligados a obedecer las normas de Alvion, mentalmente siempre habían tenido más afinidad por el modus operandi de los demás Zou. Para la mentalidad iris y de los Zou en general, era mucho más racional y eficaz eliminar a la persona mala sin más, acabar con ella y pasar a otro asunto. Pero para los iris no era ningún conflicto que Alvion quisiese hacer las cosas un poco más moderadas, ya que para ellos era mucho más importante ser cien por cien leal al Zou que los dirigía, fuese cual fuese su modo de dirigir.
Solamente existía un iris que, mentalmente y desde lo más hondo de su ser, entendía y estaba completamente de acuerdo con la ideología diferente de Alvion. Y es por eso que a Neuval siempre le había costado tanto obedecer las normas tradicionales de la Asociación impuestas por los Zou más radicales de antaño.
—El caso es… que lo que hice ha llamado toda la atención de Hatori y de la policía y que seguramente lo anda investigando exhaustivamente, y que sospecha del famoso Fuujin como responsable —continuó contándoles Neuval—. Pero no os preocupéis. Eso ya es problema mío. Sólo quería que supierais que, lamentablemente, mi majin sigue siendo tan problemático como antes. Por eso, tanto yo como el resto del mundo estamos más seguros si mi iris está bajo el control de Alvion.
—Tu majin no es ningún problema, hemos lidiado con él antes y seguiremos haciéndolo —declaró Drasik con firmeza.
—Y es lógico pensar que, si este regreso a la KRS junto a nosotros y luchando contra el mal te ha traído una nueva felicidad, tu majin tendrá mucha más dificultad para salir —apuntó Sam.
—¡Haha! Eso es cierto —sonrió Neuval, revolviendo los cabellos tanto de Sam como de Drasik—. La felicidad que siento ahora me hace más fuerte. Si he tenido que necesitar siete años para recuperar las fuerzas, haré que mi regreso merezca la pena. Os compensaré todos estos años, chicos. Nunca jamás volveré a marcharme. Incluso acabaréis hartos de mí.
Yako, Sam, Drasik, Kyo y Nakuru volvieron a abrazarlo con fuerza.
—Bueno —se impuso Neuval, volviendo a su posición frente a ellos, palpando la cartera que colgaba de su hombro—. En esta cartera tengo mucho trabajo para nosotros. Os voy a poner las pilas.
—¡Sí! —celebró Drasik, dando un puñetazo al aire.
—Pero antes... —terció—. ¿Vas a seguir ahí escondida o te unes a la reunión?
—¿Eh? —saltaron todos, mirando a su alrededor con gran desconcierto.
—Vaya, y yo que quería ser discreta —se quejó Sarah, saliendo de detrás de una de las patas de la torre.
Aquella aparición dejó a todos menos a Neuval con caras boquiabiertas.
—¿¡Sarah!? —exclamó Yako.
—¡Sarah! —exclamó Nakuru, corriendo hacia ella, y los demás la siguieron.
La rodearon con gran entusiasmo. Sarah era como la hermana mayor de todos, ya que después de Lao y Neuval, era la mayor de la familia de la KRS con 23 años. Nakuru la abrazó con fuerza, feliz de verla, y Yako y Drasik también. Raijin y Sam permanecieron un poco aparte, pero estaban igual de contentos de verla. Kyo, por el contrario, no tenía tanta confianza con ella, pero le gustó ver esa reunión.
—Cómo habéis cambiado, idiotas —dijo Sarah—. Sois unos malditos cursis con tanto abracito. Soltadme de una vez.
Todos se rieron, aunque obedecieron. Ya la conocían, ella era así de cariñosa, a su manera.
—¿Dónde te has metido todo este tiempo, Sarah? —preguntó Yako.
—¿¡Tú también vas a volver!? —se sorprendió Drasik.
—Vale ya, chicos, me gustaría hablar a solas con Fuujin —discrepó la mujer.
—¡No sabemos nada de ti en años y ahora nos quieres echar! —protestó Nakuru.
—Vale, vale… —se rio—. Sí que os gusta el sentimentalismo, qué niños tan tiernos. A ver, Yako, Sammy, Nak… —los fue nombrando—. El idiota… —miró a Drasik.
—¡Eh! —se ofendió, pero Sarah le revolvió el pelo con descaro, mostrándole que estaba de broma.
—Calambritos —continuó, mirando a Raijin.
Este, cruzado de brazos, puso los ojos en blanco.
—¿En serio vas a seguir con los motes?
—Disculpa, rayitos, ¿cómo prefieres que te llamen ahora? —le sonrió Sarah.
—¿Qué tal por mi nombre?
—Ahora lo llamamos Raijin la mayor parte del tiempo —le dijo Drasik.
—Ah, sí, te ganaste ese apodo cuando te convertiste en Denjin-sama, ¿no? —asintió Sarah—. Ya me enteré en su momento, toda la Asociación se enteró. Un “dios iris”, ¿eh? La verdad, no me extrañó. A pesar de que de pequeño eras toda una monada, sí que tenías potencial —lo rodeó con un brazo y le agarró un moflete, estirándoselo, para hacerle rabiar un poco.
Raijin se mantuvo de brazos cruzados, refunfuñando. A pesar de que Sarah estuvo en la KRS sólo los cuatro años anteriores a la tragedia de Katya y el exilio de Fuujin, siempre se comportó muy cercana con Raijin, con este mismo tipo de confianzas, prácticamente como una hermana mayor de verdad. Pero también podía llegar a tener peor carácter que él, por eso Raijin le tenía un poco de miedo, pero también la toleraba.
Sin embargo, esto le hacía sentirse un poco incómodo. No por los comentarios bochornosos que ella hacía o por los tirones que le daba en la mejilla, sino por seguir teniendo esta actitud con él después de siete años. En el pasado, ella se comportaba con Raijin como si fuese un hermano pequeño porque, en aquellos tiempos, ella e Izan estaban juntos. Obviamente, eso ya es cosa del pasado. De hecho, Sarah fue una de las más afectadas negativamente por la decadencia del majin de Izan. Ella también padecía un majin desde muy temprano, e Izan la estaba arrastrando con él a ese abismo en los últimos años antes de morir Katya. Cuando él desapareció, el crecimiento del majin de Sarah pudo por fin ser frenado, pero esto la afectó lo suficiente para que su enfermedad se quedara estancada en un grado IV. Quizá esta fuera una de la razones por las que ella se fue de la KRS, pero las principales razones siempre fueron el exilio de Fuujin y su complicada venganza personal contra Hatori.
—Bueno, de pequeño ya no tienes nada, mírate, ahora me sacas una cabeza entera, y eso que yo soy alta —siguió diciéndole Sarah—. Estás enorme, chispitas, eres todo un hombrecito ahora.
—Hah —rio Lao—, si crees que Brey era adorable de pequeño, ¡tendrías que ver a sus polluelos! Esos pequeños Saehara me dan la alegría cada vez que me los cruzo.
—¡Oh, cierto! —brincó Sarah—. También me enteré de esa noticia por los rumores de la Asociación. De hecho, dicen que esa es la razón por la que te convertiste en un Den de máximo nivel. Joder, cómo me cuesta imaginarte siendo papá… Me dejarás ir a tu casa a conocerlos un día, ¿verdad?
—Hm —fue la única respuesta del rubio, que miraba a otra parte con su cara de malas pulgas de siempre, un poco sonrojado.
—¿Qué mejor motivo, verdad? —corroboró Yako, orgulloso de su amigo—. ¡El mismo motivo fue para Fuujin! —señaló a Neuval—. ¿No es así? Te convertiste en un Fuu de máximo nivel cuando Lex nació.
—Y qué miedo pasé cuando vi mis brazos desaparecer porque se habían convertido en aire de repente —añadió este, meciéndose la barba con cara pensativa, rememorándolo.
—Muchos aquí hemos subido de nivel por motivos importantes o bien por mucho entrenamiento, Sarah —siguió diciéndole Yako felizmente—. ¿Cuál es tu motivo?
—¿¡Eh!? —brincó Nakuru, igual que los demás—. ¡Sarah! ¿Eres ahora una Hoshajin-san?
—Guau, Yako, ¿cómo lo has adivinado? —casi rio esta.
—Oh, no lo he adivinado… —se rascó la nuca, algo tímido—. Es que… lo noto. Con mi mente. Por así decirlo.
—Vaya, vaya, fíjate el joven Zou, ¡no me digas que también has hecho avances con tus poderes supremos!
—¡No, qué va, para nada! A… algunas cosas funcionan solas.
—Bueno, pues en mi caso, es por mucho entrenamiento, chicos, nada especial —les explicó Sarah—. Subí de nivel hace unos tres años, con esfuerzo, disciplina y práctica. Creedme, con el trabajo en el FBI he tenido luchas de sobra contra los malos internacionales. No me ha ocurrido así ningún evento importante como a Neuval o a Brey. Pero mentiría si dijera que no me resulta un motivo bastante bonito para subir al nivel -sama en algún futuro.
—¿Qué? —se rio Drasik—. Anda ya, Sarah, ¿desde cuándo dices cosas tan cursis?
—Todos acabamos madurando alguna vez, buddy, ¿qué quieres que te diga? —suspiró ella, apoyando el brazo cómodamente sobre la cabeza del Sui, usándolo de bastón—. Que sepas que si algún día acabo teniendo hijos, tendrían una mami muy cañera. Oye, qué alto te has puesto tú también…
Entonces, Sarah reparó en Kyo, que estaba ahí un poco al margen, intencionadamente, pues el chico no había querido ponerse muy en medio de esa agradable reunión de la KRS con una vieja compañera que llevaban años sin ver. La mujer lo observó con el ceño fruncido y una leve sonrisa.
—¿Yousuke? —preguntó.
Kyo abrió los ojos con sorpresa, pero luego bajó la mirada. Claro, cuando ella estaba en la KRS era cuando estaba You. Al fin y al cabo, You murió hacía tan sólo un año.
—No, soy Kyo —sonrió con pesar.
Sarah borró su sonrisa poco a poco.
—Kyosuke... —murmuró—. Me alegro de verte, pero... ¿cómo es que estás aquí? —preguntó, sin embargo, algo le llamó la atención y le levantó suavemente la barbilla para fijarse en su tenue luz roja, que con esa penumbra en la zona brillaba un poco—. ¿Eres un iris oficial? ¿¡Desde cuándo!?
—Desde hace unas semanas —contestó Neuval.
—Pero... —se extrañó Sarah, mirando a Fuujin—. ¿Y You?
Todos apartaron la mirada, con caras afligidas. Ahí Sarah palideció.
—No… ¿Qué…? ¿¡Cuándo!? ¿¡Por qué!? ¡Respondedme!
—Yousuke murió hace un año —contestó Lao, no sin sentir dolor en el pecho—. En una de las misiones más complicadas que tuvimos. Kyo estuvo presente, y aquí lo ves.
Sarah volvió la vista hacia Kyo como el rayo, horripilada.
—¿¡Por qué no me lo dijisteis!? ¡Me fui de la KRS por una razón que conocéis bien, pero seguís siendo mis compañeros! ¡He crecido con vosotros!
—Es que cuando sucedió aquello, tú estabas en Estados Unidos, y... —trató de explicarle Nakuru—. Sabemos lo estresante y complicada que ya es tu venganza contra Hatori.
—Y no queríamos perjudicar tu majin con más malas noticias —afirmó Sam.
—Sé que tengo un majin de grado IV, pero… oh… —musitó Sarah tristemente—. You... joder... —masculló, y abrazó a Kyo, para sorpresa de este—. Cuánto lo siento, Kyo. Si lo hubiese sabido antes... No me puedo creer… que ya no vaya a ver a You jamás…
—Yo también lo siento —contestó Kyo, pero de repente Sarah lo agarró de los hombros y le clavó la mirada.
—Más vale que les des su merecido a los responsables, más vale que lo hagas. ¿¡Quiénes fueron!?
—Los terroristas de Bin-Bak —le contestó Raijin, y Sarah lo miró—. Los mismos que mataron a Sai. Y a mis padres.
—No puede ser —se turbó Sarah—. Esa gente… son los peores enemigos que hemos tenido jamás. Su maldito jefe, Djävul, primero mató a Hideki y a Emiliya hace dieciséis años en plena misión, y hace diez años su hermano Jörgen asesinó a Sai —miró al viejo Lao—, pero después de eso dejaron de dar señales, desaparecieron otra vez durante mucho tiempo.
—Hasta ahora. Volvieron a aparecer en el mapa hace un año —le explicó Lao—. Aparecieron para robar uno de los cargamentos de armas militares más importantes de esta época que Japón iba a exportar a Estados Unidos en un buque. Fue una misión más contra ellos, interferimos con ayuda de la SRS de Pipi, la MuRS de Nobu y la ORS de Kanon, y aunque pudimos eliminar a un tercio de ellos, el resto acabó logrando su objetivo. Interceptaron el buque en pleno Pacífico y se perdió su rastro, escaparon con él. En esa ocasión no estuvo Djävul. Su hermano Jörgen manejó el cotarro. Y Yousuke trató de ir a por él para vengar a su padre. Pero...
No acabó la frase, aunque no era necesario. Todos guardaron un rato de pesado silencio, pensando en esos eventos del pasado.
—Pude haber participado... —masculló Neuval con fastidio—. Y de haber sido así, tened por seguro que habría acabado con toda esa banda criminal de una vez por todas. Pero en esas fechas me encontraba en un simple viaje de trabajo en Finlandia. Para cuando me enteré de lo que pasaba, la lucha había terminado con ese terrible resultado. No estuve ahí... por un simple viaje de trabajo... por mi mero exilio...
Nakuru miró afligida a su maestro. Recordaba muy bien que en aquella fecha Cleven llegó a comentarle que había estado viendo a su padre durante una semana entera con los ojos enrojecidos y sin dirigirle la palabra a nadie. Cleven siempre creyó que fue a causa de trabajar tanto, que era lo único que le importaba. Pero Nakuru sabía la verdad. Después de todo, Sai fue el hermano de Neuval, y era humano, o sea que no estaba metido en los asuntos y luchas de la Asociación, y cuando eran pequeños, le prometió que siempre lo protegería. No pudo hacerlo ni con él ni con Yousuke.
Y el dolor que Neuval guardaba dentro por Sai y por You, y por sus mentores Hideki y Emiliya, y también por su hermana Monique, y sobre todo por Katya, no tenía parangón. Por eso, Nakuru acabó estremeciéndose, pues era la única que en ese momento estaba mirando los ojos plateados de su maestro inyectados en algo indescriptible, aterrador, inhumano. Fue por un fugaz momento.
—Dad por hecho que algún día acabaremos con ellos —Kyo cortó el silencio con un tono cargado de fuerza, sorprendiendo a Sarah, que estaba acostumbrada al Kyo humano, calmado y amable de antaño—. Cada vez que aparecen, conseguimos algún dato más sobre ellos. No importa cuánto se escondan. Yo mataré a Jörgen por mi padre y por mi hermano, y Brey matará a Djävul por sus padres.
—Con ayuda de todos —intervino Nakuru enseguida, mirando a su amigo muy de cerca como si le estuviera advirtiendo—. Los mataréis con ayuda de todos, Kyo, nada de venganza en solitario, ¿de acuerdo? Esos criminales serán humanos, pero no son unos cualesquiera, y mucho menos Djävul —miró a Brey para buscar su opinión afín a la suya—. Son los más peligrosos enemigos con los que nos hemos topado. Y acabamos de contar las razones.
—En eso Nakuru tiene razón —aseveró Neuval—. La venganza de Kyo es peligrosa, pero la de Brey es sin duda la más peligrosa de todas las que existen. Por supuesto que no irá a por Djävul él solo. No te ofendas, Brey, pero vengar a tus padres también me concierne. Fueron mis maestros desde mis 12 años.
—Pues cuando llegue la ocasión, si es que Djävul vuelve a dar señales de vida algún día después de diez años en la incógnita, más vale que uses tu cociente intelectual superior al resto para averiguar cómo acabar con él y con su banda de una puta vez sin que volvamos a perder a nadie —dijo el rubio, cruzándose de brazos con tono molesto—, porque por muy humano que sea Djävul, es superdotado, quizá tanto como tú o como Yako.
—Todos pensaremos en algo cuando llegue el momento —apaciguó Yako—. Y así daríamos fin de una vez a aquel que Alvion ha calificado como el peor humano de la historia. Por favor, calmaos, ahora no es momento de trabajar ni de pensar en cosas malas.
Los demás captaron la petición escondida en la última frase de Yako. Se miraron entre ellos, y descubrieron con sorpresa que todos tenían el ojo iris emitiendo sus respectivas luces de forma intermitente, inestable, ansiosa y sobrecargada. Después miraron a Yako; a él no le brillaba su ojo, pero los tenía entrecerrados, como si sintiera un dolor de cabeza.
—Yako, perdona. Nuestros iris alterados te están causando molestia —se dio cuenta Neuval, acercándose a él preocupado.
—Estamos juntos de nuevo —dijo Yako, sonriéndoles feliz pese a eso—. Como la familia que éramos. Puede que nos falten personas, pero seguimos siendo afortunados. Yo... me siento muy afortunado con vosotros aquí. Sois mi única familia. Con vosotros no me siento diferente del resto del mundo, porque me tratáis como a un igual. Y nada deseo más que emprender nuevas misiones con vosotros contra enemigos de verdad. Contra enemigos que Hideki y Emiliya, y Katya, Sai, Yousuke... disfrutaban tanto venciendo.
El grupo respiró hondo, el tema de aquellas muertes les cargó de determinación. Pero Yako tenía razón, también volver a estar todos ahí reunidos, después de tanto tiempo, les llenaba de fuerzas para un futuro aún incierto de asuntos pendientes y sueños por cumplir. Brey siempre había sentido debilidad por Yako, por eso se puso a su lado y le posó una mano en el hombro para transmitirle su apoyo. Todos decidieron dejar ese tema al margen y seguir el consejo de Yako de seguir adelante con los nuevos asuntos.
—En fin —declaró Neuval—. Sarah, ¿venías a darme una respuesta?
Sarah se volvió hacia él.
—Más que nada, he venido porque tenía ganas de veros a todos. Con respecto a ese tema, querría hablarlo contigo tranquilamente en privado, maestro.
—Oh... así que no has venido con una respuesta —lamentó.
—No, tengo que explicarte algunas cosas. Ya tengo una respuesta, pero quiero que sepas por qué he decidido eso.
—De acuerdo —asintió—. Cuando quieras, ven a Hoteitsuba a verme, cuando tengas tiempo.
—Vale.
—Bueno, chicos —suspiró Neuval, empezando a sacar de su cartera los informes de Alvion—. Hay mucho trabajo por delante. Al parecer, se cuece un futuro atentado terrorista aquí en Tokio, a manos de un grupo desconocido de criminales cuyas identidades debemos averiguar infiltrándonos y destruyendo una serie de bases militares clandestinas que se han encargado de la compra y fabricación de explosivos químicos de clase A en colaboración de esos desconocidos, recopilando los datos que guarden estas bases sobre ellos para así poder llegar hasta ellos antes de que perpetren el ataque. También hay algunos condenados seleccionados por Alvion, así que hay que matar a algunos de los militares corruptos que ya llevan muchos años cometiendo graves crímenes sin capacidad de arrepentimiento. No es del tipo de misiones más emocionantes que hemos hecho, pero no está mal para empezar, ¿eh? Aún tengo que organizarla, así que ya os iré pasando vuestra parte cuando vea el...
Se calló un momento, y todos los demás también guardaron silencio. Al ver que los chicos estaban con la vista fija al frente, con caras de asombro, Neuval se dio la vuelta y se encontró con un centenar de personas rodeando la torre, rodeándolos a ellos. Pipi estaba en primera fila con el resto de su SRS. Al lado estaban todos los de la ORS. Al otro lado otra de las RS aliadas, y al otro lado otra, y otra... Había como seis RS aliadas del país con todos sus miembros, incluidos los almaati humanos. Una centena de personas ahí quietas y en silencio, mirándolos.
—¿Pero qué es esto? —saltó Neuval.
—Estás en mi lugar de reuniones, gabacho —le espetó Pipi, con una sonrisa socarrona—. La torre es mía. ¿Te crees que porque esta sea una réplica de la Torre Eiffel te puedes apoderar de ella como gabacho egocéntrico que eres?
—Dudo que hayas venido a reunirte ahora, chulapo —entornó los ojos con escama.
—Pasábamos por aquí... —titubeó la Líder de la ORS.
—Sí —se rio Neuval—. De paseo, ¿no?
—No seas maleducado, Fuujin —le dijo el Líder de la MuRS—. Hemos venido a saludarte.
—¿A saludarme? ¿Quién os ha dicho que estaba aquí y ahora? —se mosqueó.
—Ha sido Pipi —declaró Effie, señalando a su Líder.
—Qué bocazas eres, Nicolás —le dijo Neuval a Pipi, negando con la cabeza.
—Fuujin —le sonrió la Líder de la ORS de nuevo—. Esto es una bienvenida, podrías ser más considerado.
Neuval frunció el ceño, ofuscado. Pero los demás de la KRS sonrieron. No les extrañaba que todos hubiesen venido, a pesar de lo tarde que era, a pesar del frío que hacía. Neuval no se daba cuenta en ese momento, pero todos estaban ahí por él, por su vuelta. Al fin y al cabo, para ellos Fuujin siempre había sido, más que un aliado, un gran amigo, cuya vuelta a la gran familia de la Asociación significaba mucho.
Pipi se adelantó unos pasos y se puso delante de Neuval. Lo estuvo mirando un rato, sonriendo.
—Neu... De verdad, te he echado de menos. Acostumbrado a estar juntos desde que teníamos 12 años, se me estaba haciendo difícil adaptarme a que te distanciaras cada vez más en estos últimos años —le dijo con tono fuera de bromas, y le tendió la mano—. Gracias por haber vuelto.
Neuval miró esa mano que le tendía esperando que se la estrechase. Sonrió con una negación de la cabeza, ignorándola, y abrazó a Pipi con fuerza.
—Gracias a ti por ayudar a mis chicos a rescatar a Kyo el otro día —le dijo—. Por estar siempre ahí. Sabes que eres como mi hermano.
Yo seria Raijin si de pronto estuviera durmiendo placidament ey me despierta un CUAK CUAK CUAK, incesante. Tambien querria destruirlo con una maza, esa clase de perturbación auditiva tan molesta deberia ser ilegal. Estoy contigo Raiji, lanza por la ventana a ese pato despertador, por su función clarament el hace, pero no sobre la persona que se supone deberia despertar.
ResponderEliminarSiempre me hizo gracia como Disuke se confunde tanto a la hhora de pronunciar bien las palabras,pero luego nadie le gana en temas de escritura. Experto escrito, perono tanto en orador, aunque bueno eso depende, porque cuando te hace sus dramas, si que te puede hacer una novela completita xD
Pobre Riajin lo van a termianr matando a sustos a este paso, se va a acer viejo antes de tiempo y eso que los iris tardan en envejecer.
Ay, la forma en la que Riajin adora a su hijos es super tierna, aunque diga que esta siendo racional, solo es un padre embobado y ya está.
Uff, uff, ya hasta Brey ha notado por un breve momento algo raro en Drasik, es que normal ya empieza a recordar cosas y eso va a ser un verdadero problema, cuando ya anda el pobre con el majin tocando las anrices. También es que no tengo claro si es que dan por hehco que Drasik simplemente es raro y no le toman en serio o que, pero parecen no percatarse de que esta yendo a peor por momentos.
SUpongo que dna por hehco que solo esta en majin II y no lo considerna tan peligrosos como en el que esta Neuval, por ejemplo, aunque yo ya tengo dudas que siga solo en II, la verdad.
SI hasta Nakuru esta en vilo al ntoar a Drasik extraño con Cleven ya que no deja de mirarla y de quedarse enormemente pensativo, normal el pobre tiene que estar rayadisimo entre lo que siente que recuerda, lo que no, lo que siente y lo que no. Y mas teniendo la clara contancia que todos le andana ocutlando cosas todo el rato, debe ser frustratante el pensar que no confian en el.
Es que debe sentirse horrible sentirse apartado del grupo cuando empiezan a mencionar cosas del pasado que el no recuerda y tampoco le dicen nada, normal que haya dejado de preguntar igualmente. Debe ser la angustia tambien de no saber si vana repsodnerle incluso si pregunta, massiendo conciente que en la Krs, es el mas joven y por tanto el último mono en cuanto a pdoer sobre los dema,s de pregutnar, exigirle o incluso ordenarles, de que a nivel de jeraruqi bien puede ser el ultimo en enterarse de todo.
AL final le han borraod una buena aprte de su infancia de la memoria, no solo a Cleven sino todod lo relacionado con ella, que implica tambien muchas cosas de las que vivio con ella en ese entonces, que imagino incluyen cosas que hicieron, misiones, charlas, asique literal se ha borrado una parte de su vida que lo hace ser como es. Me da mucha pena draik y me aprece tan injusta su situación y que encima lo traten de tonto, del bufon de la clase o de insoportable.
Debe sentirse raro para el ver lo facil que parece ser para Kyo acercarse a ella y como con él, sin embargo Cleven muestra un rechazo visceral practicamente desde el segundo uno de verse, cuando aun ni siquiera le hablaba.
Es sospechosa la forma en la que Daiya se esta acercando a Clover, que muestra su don sin verguenza solo con ciertas personas.
¡Ah Jannik! Es como un adorable crio creepy gotico y me encanta el personaje. Ahora no tengo aun claro su aspecto ¿Es un niño con albinismo? ¿Osea pelo casi blanco y ojos rojizos o es simpelemnte que es un rubio muy claro? Es curiosos como la gente puede llegar a temer tanto a este crio, aunque teniendo en cuenta de que familia viene tambien, es comprensible.
Es tan melodramatico este crio super bien educado, que es gracio so, aunque que sea tan msiteriosos siempre me intriga. Pero bueno es algo que comparte con Clovery Disuke que tambien saben muchas cosas, pero nunca cuenta nada.